El documental sobre la reunión de Oasis, titulado Don't Look Back In Anger, retrata la gira de la banda e incluye una escena grabada en la isla de Corea del Sur, en Jeju. En el largometraje, las buceadoras tradicionales llamadas haenyeo cantan el tema "Acquiesce" para superar la ansiedad y motivarse antes de sumergirse a trabajar en el océano.
La producción audiovisual de Disney+ utiliza este fragmento para mostrar cómo las canciones del grupo alcanzaron comunidades distantes, generando resiliencia en realidades ajenas. En pantalla, las integrantes explican que la música las acompaña mientras recolectan abulones, caracolas y erizos de mar: "Cuando me levanto, veo el mar y estoy encantada", relata una buceadora veterana sobre su vínculo con el agua.
El origen de las "madres del mar" y una estructura económica liderada por mujeres
Conocidas colectivamente como las "madres del mar", las haenyeo sostienen una práctica de pesca submarina a pulmón iniciada en el siglo XVII. Durante aquel período, los confiscatorios impuestos estatales sobre los abulones y la partida de los hombres llevaron a las mujeres de Jeju a asumir el rol de proveedoras principales en sus familias.
Para evitar agotar los recursos marinos, la comunidad rechazó el uso de tanques de oxígeno. Equipadas con trajes de neopreno y herramientas manuales, descienden hasta 15 metros de profundidad en jornadas de hasta siete horas. La jerarquía laboral se organiza según la experiencia en tres niveles: las principiantes o hagun, las intermedias junggun y las líderes sanggun.
Adaptación genética única y el riesgo de extinción de la tradición
Esta exigencia constante derivó en modificaciones fisiológicas extraordinarias que asombran a la ciencia, permitiéndoles bucear hasta los 80 años. Al sumergirse en aguas gélidas, su ritmo cardíaco se reduce hasta un 50% y su presión arterial no aumenta. Además, la variante genética rs66930627 es cuatro veces más común en ellas que en el continente, un cambio adaptativo que protegía a las buceadoras durante el embarazo.
Aunque la UNESCO declaró a las haenyeo Patrimonio Cultural Inmaterial en 2016, la tradición enfrenta un acentuado declive generacional. Mientras en la década de 1960 existían más de 20.000 buceadoras en Jeju, hoy quedan cerca de 2.500 en activo, en su mayoría mayores de 60 años, debido a la migración de las jóvenes hacia empleos urbanos.