El uso de cabras rastreadoras, conocidas como "cabras Judas", resultó decisivo para una de las mayores operaciones de restauración ecológica en islas. Tras eliminar a más de 140.000 animales invasores en Pinta, Santiago e Isabela, la vegetación nativa y las aves comenzaron a recuperar hábitats degradados por décadas de pastoreo.
Marineros, piratas y balleneros introdujeron estos ejemplares en el archipiélago como reserva de alimento para viajes futuros. Sin depredadores naturales, los rebaños consumieron brotes, hojas y cactos que evolucionaron sin presión de grandes herbívoros. La fauna nativa, especialmente las tortugas gigantes, perdió alimento, sombra y fuentes de agua esenciales para su supervivencia.
¿Cómo funcionó el método de las cabras Judas?
El Proyecto Isabela se ejecutó entre 1997 y 2006 utilizando cazadores terrestres, perros entrenados y helicópteros para reducir las poblaciones masivas. Sin embargo, la operación enfrentó un desafío técnico: unos pocos animales escondidos en cráteres y campos de lava podían reproducirse rápidamente y reconstruir la población invasora de forma incontrolada.
Para encontrar estos últimos núcleos, se capturaron individuos que fueron esterilizados y equipados con radiotransmisores antes de ser liberados nuevamente. Estas cabras buscaban de forma natural a otros grupos, conduciendo indirectamente a las brigadas hasta ejemplares difíciles de localizar mediante búsquedas convencionales. Solo en el norte de Isabela se emplearon cerca de 770 rastreadoras.
Los equipos seguían las señales de los transmisores y eliminaban a los animales encontrados alrededor de la cabra equipada. Una vez cumplida la tarea, la rastreadora permanecía libre para continuar buscando nuevos individuos ocultos. En la isla Santiago, el despliegue incluyó más de 200 animales utilizados bajo esta misma lógica de comportamiento social.
¿Qué impacto tuvo la eliminación de las cabras en Galápagos?
La retirada de la presión del pastoreo permitió que árboles, arbustos y cactos del género Opuntia volvieran a brotar. En Santiago, el rascón de Galápagos, una ave vinculada a ambientes húmedos, mostró una recuperación significativa en las áreas restauradas. La expansión de la cobertura vegetal ayudó a conectar poblaciones de fauna que anteriormente se encontraban aisladas.
Pinta, Santiago y el norte de Isabela aún no retornan exactamente a las condiciones previas a la intervención humana debido a las plantas invasoras. No obstante, la eliminación de 140.000 cabras demostró que los ecosistemas profundamente degradados inician su recuperación cuando desaparece la presión principal y se mantiene un monitoreo activo.