13 de septiembre de 2026 - 10:09

En 2017 una adolescente gastó 160 dólares y cavó un pozo en su patio: 9 años después creó un ecosistema lleno de vida

Con una inversión inicial de 160 dólares en 2017, la iniciativa familiar logró la certificación oficial de la Federación Nacional de Vida Silvestre.

En 2017, Maggie Johnson era una adolescente de 14 años cuando empuñó una pala en el patio de su casa en Virginia para cumplir con un proyecto de agricultura escolar. Nueve años después, aquel pozo inicial de 160 dólares se transformó en un ecosistema autónomo habitado por anfibios, insectos y plantas autóctonas.

La excavación comenzó en el otoño de 2017 en el valle de Shenandoah y para la primavera de 2018 la estructura ya estaba llena de agua. A partir de ese momento, sus padres, Steven y Anna Maria, se sumaron a la labor para acondicionar los bordes con tierra, piedras y vegetación nativa. Apenas unas semanas después del llenado, las primeras ranas americanas colonizaron el nuevo espacio.

¿Cómo lograron crear un ecosistema natural sin filtros en el patio?

Para consolidar el entorno, la familia estudió la importancia de la vegetación local e introdujo especies como la pontederia cordata, nenúfares blancos y ejemplares del género Eutrochium. Estas plantas no solo aportaron valor estético, sino que brindaron alimento, refugio y zonas de reproducción adaptadas a la fauna de la región. Con el paso del tiempo, la interacción entre especies permitió que el cuerpo de agua encontrara su propio equilibrio natural sin necesidad de instalar un filtro mecánico.

Las noches del patio pasaron del canto exclusivo de los grillos a un paisaje sonoro dominado por ranas arborícolas grises y ranas verdes. A la llegada inicial de anfibios se sumaron libélulas, escarabajos acuáticos, aves que acuden a bañarse e incluso ciervos que se acercan a beber. El impacto ambiental del proyecto llevó a la Federación Nacional de Vida Silvestre a otorgarle la certificación de hábitat natural.

¿Cuánto costó el proyecto y qué aprendizajes dejó el estanque?

El presupuesto inicial implicó un gasto de 160 dólares destinados al revestimiento impermeabilizante, herramientas y plantas. Posteriormente, los Johnson mantuvieron un desembolso aproximado de 100 dólares anuales para incorporar nueva vegetación, sumado a una inversión de 600 dólares en 2025 para colocar un cerco de protección contra felinos. Hoy, a sus 23 años, Maggie utiliza el estanque como un laboratorio al aire libre para ilustrar organismos, mientras su padre documenta fotográficamente el constante arribo de fauna silvestre.

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