20 de agosto de 2026 - 14:10

En 2008 España llenó de agua una mina de carbón de 300 metros de profundidad: 4 años después, se convirtió en el lago artificial más grande del país

La antigua mina gallega alberga hoy cientos de especies animales y una playa artificial abierta en 2021, tras recibir 547 mil millones de litros de agua.

En 2008, España inició la inundación controlada de una mina de carbón de 300 metros de profundidad en As Pontes, Galicia. Cuatro años después, el enorme cráter de extracción se convirtió en uno de los lagos artificiales más grandes de todo el país, completando un hito de restauración ecológica citado en Europa.

La historia de esta explotación de lignito comenzó en la década de 1940 para abastecer de forma continua a la central de Endesa, la cual llegó a cubrir alrededor del cinco por ciento de la demanda total de electricidad de España. El cierre definitivo de la mina a cielo abierto ocurrió en 2007.

Control químico del agua y laderas estables

El llenado progresivo requirió desviar aproximadamente 547 mil millones de litros de agua dulce provenientes de las lluvias y del caudal del río Eume. Los expertos de ingeniería determinaron que completar este pozo de 300 metros de profundidad era un trabajo "mucho más complicado que simplemente abrir el grifo".

Los especialistas debieron vigilar rigurosamente la estabilidad de todas las laderas y analizar de forma constante los cambios químicos. Estudios del agua descubrieron que el lago conformaba dos capas separadas por "una barrera invisible": la sección superior rica en oxígeno y una capa profunda ácida sin oxígeno.

Para lograr la recuperación del ecosistema, los técnicos plantaron cientos de miles de árboles y completaron la restauración de más de mil hectáreas. La fauna local regresó progresivamente a este territorio, permitiendo que especies de aves, peces y mamíferos recolonizaran una zona previamente dominada por el complejo industrial.

Un destino turístico gallego galardonado

El lago posee cinco kilómetros de largo, un área de 865 hectáreas y un arenal artificial galardonado con la Bandera Azul desde 2021 por su excelente agua. Actualmente, familias enteras se bañan, viajan en kayak, hacen paddle o recorren a pie un sendero perimetral de 18 kilómetros.

A diferencia de otras minas a cielo abierto en Alemania, Polonia o Estados Unidos que continúan afectadas por problemas ambientales extremos o lagos ácidos, el proyecto de As Pontes demuestra que una planificación meticulosa puede transformar las heridas industriales más profundas de un país en un nuevo paraíso de uso público.

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