La británica de raíces indias Bodhana Sivanandan escribió una página dorada en el ajedrez internacional al convertirse en la Gran Maestra más joven de la historia a los 11 años. En el reciente Campeonato Mundial de Samarcanda, Uzbekistán, la pequeña debió competir sobre una silla elevada porque no alcanzaba la mesa.
Con este logro, Sivanandan superó la marca histórica de la china Hou Yifan, quien obtuvo el título en 2008 con 14 años y 8 meses. Su victoria frente a rivales con décadas más de experiencia consolida una trayectoria meteórica que comenzó cuando apenas tenía 5 años.
De pasatiempo en pandemia a romper marcas internacionales
El origen de este fenómeno se remonta al confinamiento por la COVID-19, cuando su padre le enseñó las reglas para entretenerse en casa. En tan solo un año de práctica constante, la niña logró vencer a su padre en el tablero. Desde entonces, su avance no se detuvo: a los 8 años ganó el campeonato europeo, a los 9 disputó la Olimpiada de Ajedrez y a los 11 derrotó a un Gran Maestro, quebrando un récord vigente por 38 años.
Detrás de sus triunfos existe un método de aprendizaje veloz basado en la práctica intensiva, el estudio diario en su tiempo libre y una disciplina libre de distracciones digitales. A diferencia de otros jóvenes de su edad, no utiliza teléfonos inteligentes ni redes sociales, lo que le permite mantener una concentración máxima en el cálculo táctico y la asimilación de aperturas complejas.
Vida escolar cotidiana y una vocación genuina por el juego
A pesar de la exigencia competitiva, la joven mantiene una rutina terrenal y volvió al colegio inmediatamente después del torneo en Uzbekistán. Sus padres solicitaron un permiso de ausencia de dos semanas que ahora debe recuperar junto a sus deberes escolares habituales.
Próxima a disputar la marca de Maestra Internacional que ostenta Judit Polgar desde 1988, Sivanandan asegura que compite simplemente por el placer de jugar y no por una obsesión con las marcas.