La imagen de miles de pantallas de celulares encendidas tapando el escenario empieza a quedar en el pasado durante los conciertos masivos. Cada vez más artistas internacionales exigen a los asistentes guardar sus teléfonos en fundas magnéticas al ingresar, buscando erradicar las filmaciones constantes y restaurar una vivencia musical directa y sin distracciones digitales.
El mecanismo opera mediante un estuche de tela dotado de un pasador magnético fabricado por la firma Yondr. El espectador conserva su equipo en todo momento dentro del estadio, pero no puede abrirlo a menos que acuda a zonas específicas habilitadas en los pasillos.
¿Cómo funciona el estuche que bloquea los celulares en los conciertos?
Al ingresar al recinto, el personal introduce el teléfono y el reloj inteligente en el estuche y lo sella. Al finalizar la presentación, bases desmagnetizadoras ubicadas en las salidas destraban el dispositivo en pocos segundos. Si surge una urgencia durante el show, el espectador puede dirigirse a los sectores señalizados para usar su teléfono sin abandonar el edificio.
El propósito central no se limita a evitar distracciones entre el público, sino a proteger la propiedad intelectual de los músicos. Artistas como Jack White, Bob Dylan, Ghost y Alicia Keys aplican este protocolo para impedir filtraciones de canciones inéditas o la difusión no autorizada de sus espectáculos en redes sociales.
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¿Por qué los artistas prohíben los celulares y qué dicen los críticos?
Para creadores como Graham Dugoni, fundador del sistema, la presencia de cámaras arruina la conexión directa. Según expresó el desarrollador, "cuando usás tu teléfono para grabar algo, no estás realmente ahí". En la misma línea, el cantante Wesley Schultz, de The Lumineers, consideró que la medida resulta mucho más respetuosa que exigir a los fanáticos que dejen sus pertenencias en los vehículos.
No obstante, la tendencia no genera consenso absoluto en la industria de la música. Figuras como Damon Albarn criticaron las restricciones severas al sostener que la responsabilidad de captar la atención del público recae en el artista sobre el escenario. A pesar de los reparos por las demoras iniciales en el ingreso, la experiencia libre de pantallas suma adeptos que valoran recuperar el clima comunitario de los recitales.