27 de octubre de 2026 - 21:40

Aprendió a construir casas de madera mientras trabajaba como camionero y ahora las dona para proteger a perros y gatos abandonados

Leomar Aparecido Miguel aprendió carpintería y fabricó más de 1.700 refugios para animales sin hogar en Brasil.

Leomar Aparecido Miguel trabaja como camionero en Brasil, pero cuando termina sus recorridos cambia el volante por martillos, sierras y madera. En sus días libres fabrica pequeñas casas para perros y gatos que viven en la calle, con el objetivo de protegerlos de la lluvia, el frío y el calor extremo. Su iniciativa voluntaria ya permitió entregar más de 1.700 refugios.

El proyecto nació después de observar a animales que, pese a recibir comida y agua de algunas personas, no tenían dónde resguardarse durante las tormentas. Sin experiencia previa en carpintería, Leomar aprendió por su cuenta a construir las estructuras y convirtió un terreno en un pequeño taller. Desde entonces, su trabajo creció hasta convertirse en una ayuda para rescatistas y organizaciones de protección animal.

La noche de lluvia que lo impulsó a ayudar

La idea surgió mientras Leomar estaba dentro de su camión durante una noche fría y lluviosa. Al mirar hacia la calle, vio perros y gatos que buscaban dónde refugiarse, sin encontrar un lugar seco para descansar. La escena lo hizo pensar en una necesidad que muchas veces queda en segundo plano frente a la alimentación contar con un espacio seguro para protegerse del clima.

A partir de esa experiencia, decidió construir casitas de madera para los animales abandonados. No tenía formación como carpintero, por lo que comenzó a aprender las técnicas necesarias durante su tiempo libre. Poco a poco, armó un espacio de trabajo en un terreno de São José do Rio Preto, en el estado brasileño de São Paulo, donde empezó a cortar, ensamblar y pintar los refugios.

Cómo construye las casitas para perros y gatos

Cada refugio se fabrica manualmente y está pensado para ofrecer protección frente a las condiciones climáticas. Las estructuras tienen el piso elevado para reducir el contacto con la humedad del suelo, paredes cerradas que resguardan del viento y techos inclinados que facilitan el escurrimiento del agua cuando llueve.

Leomar realiza gran parte del trabajo en sus días libres, sin abandonar su actividad como camionero. El proyecto, llamado Semeadores do Bem Pet, creció gracias a la dedicación del brasileño y al apoyo de personas que colaboran con la iniciativa. La fabricación requiere tiempo, materiales y esfuerzo físico, pero él mantiene el objetivo de que los refugios lleguen a los animales que más los necesitan.

Más de 1.700 refugios donados en casi tres años

En casi tres años, Leomar construyó y donó más de 1.700 casitas para perros y gatos sin hogar. Los refugios se entregan gratuitamente a rescatistas independientes, organizaciones de protección animal, refugios y familias de bajos recursos que cuidan mascotas abandonadas. De esa manera, su trabajo ayuda a quienes reciben animales de la calle y necesitan ofrecerles condiciones más seguras mientras esperan una adopción.

La demanda creció a medida que se conoció el proyecto. Según The Times of India, el camionero recibe alrededor de diez pedidos diarios de personas que buscan refugios para animales vulnerables. Mantener la iniciativa también implica un gasto considerable: Leomar estimó que la producción y distribución cuestan unos 4.000 reales brasileños por mes, una parte importante de los cuales continúa cubriendo con sus propios recursos.

El gesto de un perro que le confirmó el valor de su trabajo

Entre las experiencias que vivió durante las entregas, Leomar recuerda especialmente el encuentro con un perro callejero que recibió una de las primeras casitas. Según contó, el animal se acercó a él, apoyó sus patas sobre su cuerpo en un gesto que interpretó como un abrazo y después corrió hacia el refugio que acababa de recibir.

Ese momento quedó entre los recuerdos que lo impulsan a continuar, incluso cuando los recursos no alcanzan para responder a todos los pedidos. Para Leomar, cada casita representa una oportunidad de descanso y protección para un animal que no tiene un hogar. Su iniciativa no reemplaza la atención veterinaria ni la búsqueda de adopciones responsables, pero ofrece una ayuda concreta para mejorar las condiciones de vida de perros y gatos abandonados.

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