La protección de los océanos sumó un nuevo paso internacional. Alemania ratificó el Tratado de Alta Mar, incorporándose a un acuerdo de Naciones Unidas del que también forman parte Chile y Brasil. El instrumento busca establecer reglas comunes para conservar la vida marina en zonas que no pertenecen a ningún país.
La ratificación alemana se formalizó en Nueva York, el 22 de septiembre de 2026, cuando el ministro federal de Ambiente, Carsten Schneider, depositó el instrumento correspondiente ante la ONU. El tratado ya estaba vigente desde el 17 de enero de 2026, después de superar el número mínimo de ratificaciones necesario para comenzar a aplicarse.
Qué cambiará con el Tratado de Alta Mar
El acuerdo se conoce internacionalmente como BBNJ, por sus siglas en inglés, y fue adoptado en junio de 2023 después de años de negociaciones. Su alcance se concentra en la biodiversidad de las aguas internacionales, más allá de los límites de jurisdicción de cada Estado.
Uno de los cambios más importantes es que establece un procedimiento para proponer y aprobar áreas marinas protegidas. Estas zonas podrían contar con medidas de manejo destinadas a reducir determinadas presiones sobre especies y hábitats. La entrada en vigor del tratado, sin embargo, no significa que esas reservas hayan quedado automáticamente creadas.
El texto también contempla evaluaciones de impacto ambiental para actividades con posibles efectos relevantes sobre el mar abierto. Además, incluye mecanismos relacionados con los recursos genéticos marinos y la cooperación tecnológica entre países con diferentes capacidades científicas.
Alemania, Chile y Brasil: cómo avanzó la adhesión
Chile fue el segundo país del mundo en ratificar el tratado, en febrero de 2024, y el primero de América Latina en hacerlo. Brasil también se incorporó al grupo de Estados que respaldan el acuerdo. Alemania completó su ratificación el 22 de septiembre de 2026.
En la fecha de la adhesión alemana, el Ministerio de Ambiente de ese país informó que había 94 Estados que habían ratificado el instrumento. Los registros internacionales mostraron después un crecimiento continuo: a fines de octubre el número de partes ya superaba el centenar.
La incorporación de nuevos países es importante porque las decisiones sobre alta mar requieren coordinación. Las corrientes oceánicas, las rutas migratorias de los animales y las actividades humanas atraviesan límites políticos sin detenerse en una frontera.
Cuándo podrán establecerse las primeras áreas protegidas
El siguiente paso institucional será la primera Conferencia de las Partes, prevista del 11 al 22 de enero de 2027 en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York. Allí comenzará a organizarse el funcionamiento de los órganos encargados de aplicar el acuerdo.
Antes de aprobar nuevas áreas protegidas será necesario identificar lugares prioritarios, reunir información científica y establecer reglas de gestión. Alemania ya participa en trabajos internacionales destinados a desarrollar propuestas de conservación en regiones oceánicas de alto valor ambiental.