Antes de lo que se esperaba, ya que todo hacía prever que con suerte sería en 2017, la Provincia logró recuperar el estatus sanitario para la producción de fruta de carozo exportable por la afectación de Mosca del Mediterráneo, que había perdido en julio. Fue tras una auditoría que corroboró mejoras en el control, lo que significa que el área Gran Mendoza vuelve a ser zona de baja prevalencia de la plaga, en tanto que para los oasis Centro y Sur se restablecen como zonas libres.
Cabe recordar que el 17 de julio la FAO (Food and Agriculture Organization), apéndice de las Naciones Unidas que entiende en las cuestiones de sanidad agroalimentaria entre países productores y consumidores, había declarado la "suspensión administrativa" para Mendoza, con el argumento de "desvíos administrativos y técnicos" del programa para combatir la plaga, por caso, gastos sin destino. A partir de allí, en buena parte, se resolvió con un refuerzo presupuestario: tras conocerse la mala nueva, Iscamen se aseguró $19 millones para intensificar acciones de control.
Pero también había que esperar los pulgares arriba de la FAO. Algo que empezó a gestarse con la auditoria de una misión realizada en octubre.
Desde el Ejecutivo destacan que clave reencausar un programa en cierto modo desmadrado, lo que decidió no sólo la intervención del Iscamen sino también le costó el puesto al hasta entonces presidente del organismo, Raúl Millán, por sospechas de irregularidades en el manejo de fondos.
Para Alejandro Molero, titular del Iscamen, el hecho de que fuera una "suspensión administrativa" (instancia previa a la pérdida definitiva del estatus), "permitió una corrección más rápida, que se logró en parte por el trabajo conjunto con Senasa".