28 de septiembre de 2014 - 00:00

Miles de incendios y lo peor está por llegar en California

En lo que va del año, esta zona del oeste de EEUU ya afrontó 5.000 siniestros. Ahora, 7.500 bomberos los combaten y prevén que por la sequía la situación se agrave.

California está acostumbrada a sufrir incendios, pero en el tercer año consecutivo de una sequía histórica, esta zona del oeste de Estados Unidos lucha por extinguir un número récord de fuegos. Y la temporada apenas ha comenzado.

Alrededor de 7.500 bomberos se están esforzando por apagar el denominado “King Fire” (fuego rey) que arde al este de Sacramento, la capital, y que ha obligado a evacuar a unas 3.000 personas. Su extensión es mayor a la de la ciudad de Las Vegas (Nevada, oeste).

“En lo que va del año, California ha tenido que hacer frente a unos 5.000 incendios, en un año normal esta cifra está en los 3.900”, explicó Daniel Berlant, del Departamento de Protección Forestal e Incendios de California (también conocido como CalFire).

“El número de fuegos ha aumentado porque los terrenos están más secos debido a la sequía”, agregó el experto, quien señaló que California suele vivir los peores incendios durante el otoño (boreal). “Sólo estamos llegando al pico de la temporada de incendios”, puntualizó.

En mayo, las voraces llamas de un fuego en San Diego (suroeste) obligaron a evacuar de sus casas a miles de vecinos y a cerrar parcialmente una base militar y un parque de atracciones.

En julio y agosto, unas 13.000 personas tuvieron que abandonar el parque nacional de Yosemite, interrumpiendo las vacaciones de los turistas que visitaban una de las joyas naturales de Estados Unidos.

Con todo, las estadísticas de CalFire apuntan a que hasta ahora ha habido 1.000 incendios más que la media de los últimos cinco años, y 700 fuegos más que los registrados en el mismo periodo de 2013.

“En el oeste del país, la temporada de incendios se prolonga ahora la mayoría del año”, dijo esta semana el presidente Barack Obama durante su discurso sobre cambio climático ante la Asamblea General de la ONU.

Embalses vacíos

El cambio climático está sin duda afectando a California, que vive su tercer año seguido bajo la peor sequía del siglo, según el gobernador Jerry Brown.

La sequía ha castigado particularmente la agricultura en el Valle Central, la mayor zona que abastece la demanda del país, pero que ahora lucha por hacer crecer el cultivo y criar el ganado en un suelo seco.

Los niveles de los embalses de agua están en mínimos históricos. Generalmente suelen llenarse con el deshielo de la nieve de las montañas de la Sierra Nevada, pero el invierno (boreal) pasado no cayeron los copos esperados. La mayoría de los incendios han afectado hasta ahora el norte del estado, pero en las últimas semanas han sido más dominantes en el sur.

Tras un verano (boreal) casi sin lluvias, los bosques y los cañones están más secos que nunca, justo a tiempo para que comiencen los fuertes vientos de Santa Ana procedentes del desierto de Sonora.

“Los vientos de Santa Ana elevan el peligro de incendios”, dijo el experto de CalFire. “Y en los próximos meses desafortunadamente no pronosticamos lluvias importantes. Esto significa que las condiciones sólo van a empeorar”.

Otros expertos meteorólogos afirman que la gravedad de la situación depende de cuándo empiecen a soplar los esperados vientos y cuánto se habrá humedecido la tierra con las pocas lluvias que caigan. “Es una carrera que corremos cada otoño: las lluvias o los Santa Ana. Los dados apuestan este año por Santa Ana”, dijo el meteorólogo de la NASA William Patzert.

Pirómano arrestado

Un sospechoso con largo historial delictivo fue arrestado por la policía de California en relación con el incendio “King Fire”. Wayne Allen Huntsman, de 37 años, fue detenido el viernes bajo cargos de incendio intencional de tierras boscosas, con la agravante de poner en peligro la vida de los bomberos.

Su historial de arrestos en Santa Cruz, donde se crió, data de 1996, de acuerdo con documentos judiciales. Ese año fue convicto de alterar un vehículo, robo de auto, conducir en estado de ebriedad,  hurto y agresión con un arma letal, lo que resultó en una sentencia a tres años de prisión.

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