Mendoza se quedó sin posibilidades de exportar

Es porque a los cambios macroeconómicos, a los que el sector aún se está acomodando, se suma una producción baja que apenas abastecerá el mercado local y algunos puntos externos. En un encuentro internacional, se debatió el presente y el futuro del negoci

La fuerte disparidad de costos y su impacto en el plano comercial; la variabilidad de las producciones por efecto del cambio climático y las dudas sobre cómo evolucionará la demanda en el mediano plazo, están entre las mayores preocupaciones de los países productores de durazno para industria.

Este año, al tiempo que las regiones productivas del Hemisferio Sur vieron afectadas sus cosechas por una diversidad de fenómenos climáticos, productores e industriales de Estados Unidos y -particularmente- Europa, no encuentran solución al problema que representa el muy alto costo de la mano de obra frente, por ejemplo, a lo que consideran “llamativamente bajos” niveles que exhiben China y Sudáfrica.

Estas cuestiones, entre otras, fueron planteadas en el marco de la 13ª Conferencia Mundial del Durazno para Industria, que tuvo lugar a comienzos de esta semana en Mendoza con la participación, junto a los empresarios locales, de delegaciones de Chile, Brasil, Estados Unidos, España, Grecia, Sudáfrica y China.

Este encuentro internacional tiene la particularidad de reunir a referentes de países que, en algunos casos, compiten muy fuerte en el mercado global. Aun así -y aunque cabe presumir cierto margen de “error” en los datos expuestos-, son capaces de compartir información sobre volúmenes y costos de producción primaria e industrial y expectativas comerciales, entre otros asuntos sobre los cuales normalmente las empresas no hablan con sus competidores. En este contexto, el encuentro sirvió para tener un panorama aproximado del negocio.

La visión local 
El presidente de la Cámara de Fruta Industrializada de Mendoza (Cafim), la entidad anfitriona del evento, consideró que "desde nuestra perspectiva es muy difícil evaluar el 2016" para la industria local, porque el cambio de las condiciones macroeconómicas en Argentina llegó sobre el inicio de la temporada.

Raúl Giordano, de Cafim, señaló que “es un año de transición, porque ya no se pueden tomar muchas acciones, los negocios no se pudieron concretar con anticipación y estamos tratando de tener lo más actualizados posibles los datos de la producción del hemisferio norte, que va a salir en junio-julio-agosto, y con eso establecer si vamos a tener cabida con buenos precios en nuestros mercados externos, que son México y Sudamérica”.

Aclaró que, de todos modos, “hoy no estamos pensando en el 2016 porque la producción que tenemos la va a absorber prácticamente la demanda interna y los mercados que podemos abastecer adecuadamente con muy poca cantidad de latas, como pueden ser Uruguay, Paraguay, Brasil, Bolivia”.

Giordano admitió que el mercado interno argentino sigue siendo el más relevante para el durazno enlatado en mitades. Subrayó que Argentina es un país muy consumidor y que algunos años se ha llegado a 3 latas per cápita por año aunque hoy se está en 1,5 a 1,8”. Dijo no saber “cómo van a impactar en el consumo estos cambios en la economía particular de cada argentino, pero con la merma que hemos tenido en la producción consideramos que no va a faltar ni va a sobrar.

El escenario mundial
José García Gómez, presidente de la Federación Nacional de Conservas y Alimentos Procesados de España, señaló que "desde la perspectiva española, vemos muy estable el negocio de la industria del durazno enlatado y con tendencia a la baja". Esta particular visión se explica por "la necesidad de competir en un mundo cada vez más abierto, con países que pueden producir con factores de costo inferiores, y por tanto vemos que a medio-largo plazo se hará muy difícil la sostenibilidad de este negocio".

Por su parte, el chileno Roberto Murphy, gerente general de la exportadora Aconcagua Foods, recordó que “son dos los jugadores más importantes: China y Grecia y ambos tienen unos niveles de precios que, para nosotros, son hasta ficticios, porque no logramos entender de qué forma las compañías pueden sustentarse”.

Admitió que en el caso de “los chinos son compañías estatales, pero en las privadas de Grecia “debe haber algo en el medio que no conocemos, como algún subsidio”. No obstante, estimó que los exportadores chilenos se van a mantener con los volúmenes actuales que colocan afuera.

Giordano, en tanto, no cree que haya caído la demanda, pero sí estimó que “debemos ocuparnos. Y todos estuvimos de acuerdo en buscar nuevas alternativas para captar más consumidores”.

Búsqueda de alternativas
En efecto, a pesar de su preocupación por las duras condiciones para competir en el mercado internacional, el español García Gómez (que preside, también la Asociación Regional del sector en Murcia), consideró que "hay otras variantes en las que se pueden poner las esperanzas de futuro, como elaborar melocotón (durazno) con mayor valor añadido. Por ejemplo, cremas que podrían ser base para jugos y pulpas para hacer mermeladas o confituras".

Asimismo, “hay otro mundo, que es el de los lácteos enriquecidos con sabores de frutas”. Apuntó, de paso, que “el futuro irá por los productos saludables, y habrá que descubrir nuevos nichos.

Esto también preocupa a los productores primarios mendocinos. José Viard, que preside la Asociación que los nuclea, reveló que “en algunas reuniones con el gobierno de la Provincia y con industriales hemos planteado la necesidad de evaluar si se puede ir modificando el negocio hacia productos elaborados con más valor agregado, para mejorar el precio de toda la cadena”.

Perspectivas
José García Gómez también está preocupado por el futuro de la actividad. En su caso, por los altos costos, particularmente de la mano de obra, y por la tendencia del consumo que, según sus datos, vendría con cierto retroceso.

El industrial murciano precisó que “si contemplamos los últimos 15 años, la caída del consumo de durazno enlatado en almíbar está en torno al 20% a favor de elaboraciones de mayor valor añadido para sabores y preparaciones muy especializadas”.

Raúl Giordano, en tanto, señaló que en las alzas y bajas de las producciones “tiene mucho que ver el clima, hay zonas que están siendo menos productivas y hay países donde el alto costo de la mano de obra amenaza la rentabilidad del producto”. Pero opinó que “hay cierto equilibrio porque no debemos ver la variación anual, ya que tal vez cada diez años vemos que baja en un país y crece en otro”.

A su turno, el chileno Roberto Murphy admitió que en su país “hay partes donde ha disminuido, pero son casos de productores que tienen muy baja productividad y quedan fuera de mercado”.

Desde la Asociación de Productores de Duraznos de Mendoza, José Viard subrayó su preocupación por el panorama que se presenta para el sector primario. Recordó que “el año pasado se pagó, al productor de U$S 0,34 a U$S 0,36 el kilo y este año se pagó a U$S 0,23 a U$S 0,24”. Aseguró que “con esos aproximadamente $ 3,50 no le cierran los números al productor”.

Recordó que “según estimaciones que hizo el Instituto de Desarrollo Rural el invierno pasado, el costo de producción fue de entre $60.000 y $80.000 por hectárea”.

Productores del mundo, en la provincia

Ciento treinta personas, entre ellas medio centenar de representantes de la industria de la mayoría de los países productores, participaron a comienzos de esta semana de la decimotercera Conferencia Mundial del Durazno de Industria.

Raúl Giordano, presidente de la Cámara de la Fruta Industrializada de Mendoza (entidad anfitriona), señaló que estos encuentros son positivos, porque se abren las estadísticas de cada país productor y eso permite conocer un poco más la realidad del negocio, debido a que se trata de datos que, pese a algunas diferencias que pudiera haber, son relativamente ciertos.

Por su parte, el industrial español José García Gómez destacó que “este es el camino, ir intercambiando información más confidencial para poder analizarla y saber cada uno en qué terreno juega”. Consideró que “esto no está reñido con la competencia, que siempre la vamos a tener, pero debemos apuntar a la lealtad de nuestro trabajo, porque también cumplimos un rol social”, ya que “tenemos decenas de miles de trabajadores, y mantener esta industria es nuestro desafío”.

Las grandes cadenas, en la mira

El presidente de la Asociación de Productores de Duraznos de Mendoza, José Viard, advirtió que la actividad “de la industria hacia abajo no es negocio para nadie”, por lo que “habría que hablar con los supermercados, para saber por qué se da esa disparidad de precios entre latas muy baratas y otras a 40 ó 50 pesos. Con esos valores es imposible que tengamos un volumen de ventas importante, sobre todo considerando la situación económica en Argentina”. Cree que “las cadenas minoristas también tienen que estar involucradas en la cadena”.

Este parece ser un problema que no reconoce límites geográficos. Roberto Murphy, que es también director de Chile Alimentos (una institución que reúne a las empresas trasandinas elaboradoras de conservas, pulpas y jugos concentrados y deshidratados), comparte la preocupación por el rol que les cabe a las grandes cadenas minoristas.

Reconoció como una inquietud el crecimiento que ha tenido “el desarrollo de marcas propias” de esas cadenas, “en todo el mundo”. Según el empresario chileno, eso les da “mucho poder sobre los productores”. Admitió que esto perjudica, inclusive, a establecimientos que están en situación difícil y deben aceptar condiciones desventajosas.

Las grandes cadenas, en la mira

El presidente de la Asociación de Productores de Duraznos de Mendoza, José Viard, advirtió que la actividad “de la industria hacia abajo no es negocio para nadie”, por lo que “habría que hablar con los supermercados, para saber por qué se da esa disparidad de precios entre latas muy baratas y otras a 40 ó 50 pesos. Con esos valores es imposible que tengamos un volumen de ventas importante, sobre todo considerando la situación económica en Argentina”. Cree que “las cadenas minoristas también tienen que estar involucradas en la cadena”.

Este parece ser un problema que no reconoce límites geográficos. Roberto Murphy, que es también director de Chile Alimentos (una institución que reúne a las empresas trasandinas elaboradoras de conservas, pulpas y jugos concentrados y deshidratados), comparte la preocupación por el rol que les cabe a las grandes cadenas minoristas.

Reconoció como una inquietud el crecimiento que ha tenido “el desarrollo de marcas propias” de esas cadenas, “en todo el mundo”. Según el empresario chileno, eso les da “mucho poder sobre los productores”. Admitió que esto perjudica, inclusive, a establecimientos que están en situación difícil y deben aceptar condiciones desventajosas.

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