Membrillo, pera y manzana, las más afectadas

Pese a la situación actual, la disminución de hectáreas con frutales en el Valle de Uco es una realidad que comenzó hace años. Causas de una realidad complicada.

El abandono de tierras que hoy  se observa en el Valle de Uco no es nuevo; desde hace diez años se viene observando el fenómeno, aunque no tan marcadamente como ahora.  Juan Rivera, de la Asociación de Productores y Exportadores de Frutas Frescas de Mendoza (Aspeff), afirmó que una década atrás había 12 mil hectáreas de peras y manzana y en la actualidad no llegan a las 2 mil.

La fotografía demuestra que en el Valle de Uco sólo queda un 25% de las áreas cultivadas para peras y manzanas, junto a otro dato desalentador: lo que se arrancó no se reemplaza con otras variedades de manzanas y peras. En su lugar, las tierras productivas son ocupadas por viñas, nogales y toda la familia de cultivos que alberga la horticultura. O en otros casos, como la cereza, han pasado al negocio inmobiliario.

El membrillo es casi inexistente en la provincia y su impacto de abandono de tierras no es dimensionado ni por los productores ni por entidades ligadas al agro, por ser una planta utilizada como cortina o cultivo secundario de otras plantaciones.

Para Alfredo Baroni, del Instituto de Desarrollo Rural (IDR), el membrillo hace dos décadas se erradicó por completo, aunque tímidamente hay pequeñas lonjas de territorio que están volviendo a apostar por esta fruta. La erradicación de montes de frutales y su reemplazo por otros cultivos es más visible en la manzana.

Causas evidentes
Desde la visión de Javier Castillo, jefe de la Agencia de Extensión Rural Tunuyán INTA, existe una multiplicidad de causas que sobrevuela la escasa rentabilidad del sector frutícola del Valle de Uco. El mix explosivo viene dado en un principio por las contingencias climáticas que azotan a esa zona productiva en la forma de granizo, heladas, lluvia y hasta viento.

“Esta tipología de clima afecta en forma directa a la producción frutícola trayendo bajos rindes y calidad regular. Al tratar de comercializar esa producción los precios son deprimidos, por lo tanto genera menos ingresos”, explicó Castillo.

La comercialización y la logística a su vez desalientan el desarrollo productivo de las frutas del Valle de Uco. La infraestructura también ha realizado a su manera una despedida de la zona. Los frigoríficos y galpones de empaque son escasos; a modo de ejemplo, de 50 galpones de empaque que existían hace unos años, según Rivera, sólo quedan 7.

También enfrentar los costos del transporte tiene sus riesgos, unos meses atrás recorrer los 1.100 kilómetros que separan el Valle de Uco del puerto de Buenos Aires tenía el mismo precio -unos U$S 4 mil- que transportar esa fruta desde las orillas del Plata a los mercados europeos.

Realidad numérica
La última información estadística que da cuenta del retroceso de las superficies cultivables en el Valle de Uco para la cereza, el membrillo, la manzana y la pera la tiene el IDR y está contenida en el Censo Frutícola de 2010.

Según el informe, en el caso de la manzana la falta de competitividad del sector ha generado una importante erradicación de plantas en las últimas décadas, de forma tal que a principios de los 90 Mendoza contaba con más de 10 mil hectáreas y según el censo no alcanza las 3.500 ha en 2010.

En cuanto a su comportamiento productivo a lo largo de los años, la pera también evidenció un retroceso evidente. Así, de acuerdo al Censo de 2010, la superficie con perales presentó una caída desde el último censo provincial de 1992 de alrededor del 21%, llegando en el año 2010 a un total de 5.082 hectáreas.

Con respecto a la cereza, según el Censo de 2010, a partir del año 2005 la superficie con esta fruta ha experimentado una notable disminución en el Valle de Uco: de 858,7 ha a 788 hectáreas en 2010.

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