Autoridades judiciales de Egipto ordenaron hoy la libertad condicional del ex presidente
Autoridades judiciales de Egipto ordenaron hoy la libertad condicional del ex presidente
Hosni Mubarak
por un caso de corrupción, pero seguirá en prisión porque tiene otras causas pendientes, en medio de la crisis que vive el país, dominado por goplistas que ya causaron decenas de muertes.
El Tribunal penal de El Cairo le dio la libertad provisional a Mubarak -derrocado por las revueltas de la primavera árabe en febrero de 2011 y detenido dos meses después-, luego de que expiró el plazo de detención preventiva.
Sin embargo, las autoridades judiciales consideraron que Mubarak debe seguir en la cárcel por las causas abiertas contra en su contra, incluida la muerte de manifestantes durante la revuelta de hace poco más de dos años, informó la agencia de noticias DPA.
El tribunal ordenó la libertad provisional de ex mandatario en el proceso abierto por el cargo de desvío de dinero público para edificar, remodelar y decorar mansiones particulares de la familia Mubarak, que gobernó el país norafricano por más de 30 años.
Mubarak y sus hijos Alaa y Gamal usaron las arcas públicas para rehabilitar, construir y decorar varias propiedades y palacetes repartidos por El Cairo y selectas ubicaciones del mar Mediterráneo y Rojo entre los años 2002 y 2011.
En el inicio de la sesión de hoy, el tribunal de El Cairo fue informado de que Mubarak y sus hijos no acudirían a la vista por la inseguridad que se vive en la capital egipcia, así como tampoco lo hicieron los testigos convocados, informó la agencia de noticias estatal Mena.
En declaraciones a la prensa, el abogado de Mubarak, Fareed el-Deeb, confirmó que su cliente fue absuelto de uno de los casos de corrupción y expresó su confianza en que su cliente pueda salir de la cárcel en las próximas 48 horas.
"Todo lo que nos queda es un procedimiento administrativo que no debería llevar más de 48 horas. Mubarak debería ser liberado a finales de esta semana", dijo su abogado.
Mubarak, de 85 años, además de estar siendo juzgado por la muerte de manifestantes durante la revuelta que lo derrocó, afronta junto con sus dos hijos y el empresario fugado Husein Salem, cargos de enriquecimiento ilícito y daño premeditado a los fondos públicos relacionados con la venta de gas a Israel.
Fue arrestado el 12 de abril de 2011, dos meses después del levantamiento popular que le obligó a dimitir, fue condenado a cadena perpetua el año pasado por complicidad en el asesinato de los manifestantes, en enero pasado un tribunal ordenó repetir el juicio.
Estuvo en el poder entre 1981, tras el asesinato del presidente Anuar el Sadat en un atentado islamista, hasta que fue depuesto por el levantamiento popular de amplios sectores de la sociedad egipcia que reclamaban un sistema político abierto, transparente e inclusivo.
Su posible liberación introduciría un nuevo elemento de inestabilidad en la crisis política que vive Egitpo desde el 3 de julio pasado, cuando el Ejército depuso mediante un golpe de Estado al primer presidente elegido democráticamente, el islamista Mohamed Mursi.
El golpe desató protestas de los Hermanos Musulmanes, que reclaman la restitución de Morsi.
Tras semanas de inestabilidad, el Ejército desalojó la semana pasada dos campamentos instalados por los islamistas en El Cairo y la represión causó más de 900 víctimas, profundizando aún más la división entre los partidarios y los detractores del golpe militar.