Máxima Zorreguieta, la argentina casada con el príncipe holandés Guillermo Alejandro de Orange-Nassau, afirmó hoy que "es un enorme honor suceder" a su suegra, la reina Beatriz de los Países Bajos, que el lunes anunció que abdicará al trono en favor de su hijo.
"Es un gran honor suceder a mi suegra. Tenemos un gran trabajo por delante, pero va a ser una tarea muy placentera", declaró ayer al mediodía Zorreguieta a la cadena de noticias holandesa RTL News.
El lunes, la reina Beatriz de Holanda, que cumple hoy 75 años, anunció que abdicará al trono en favor de su hijo, quien está casado con la economista argentina.
Así, la argentina será "Reina de los Países Bajos", un título honorífico de acompañamiento al nuevo rey que asumirá el trono el próximo 30 de abril.
El futuro rey y Máxima tienen tres hijas: Amalia, Alexia y Ariane.
Querida por todos
La devoción por la argentina viene acompañada de una cantidad de elogios igual al número de personas a las que se les pregunte su opinión.
"Se ganó el cariño de los holandeses con su sonrisa y carisma", afirma Mercedes Gervaly, una hondureña que hace dos décadas vive en La Haya, tercera ciudad más grande de los Países Bajos y sede de la Casa Real.
"Va a dar al Palacio un toque de sol, una brisa fresca y alegría, que es lo que le falta a la cultura de este país", agregó la mujer y dijo estar "emocionada" porque la nueva reina es latina.
"Guillermo siempre estuvo protegido por ser de la familia real, pero ella es una chica común. Él era muy rígido y ella le dio más alegría en su vida y al mismo tiempo al pueblo", explicó por su parte Arjen, un holandés que se sumó a la conversación.
Este hombre es propietario de "Il Regalo", una tienda de artículos para el hogar que, entre mesitas de luz y sillas, exhibe en su vidriera una foto gigante de la actual monarca Beatriz.
Esta imagen no es una excepción sino, por el contrario, es la regla común en cercanías del Palacio Noordeinde, lugar de trabajo de la soberana en La Haya, localidad donde también se encuentra su residencia, el Huis ten Bosch (en español, "Casa en el Bosque").
Con sólo recorrer el centro de esa ciudad, sede además del gobierno holandés y de varios ministerios, se puede observar la adoración y el respeto que hay por la Casa de los Orange-Nassau.
Los monumentos de Guillermo I y su hijo y sucesor, Guillermo II, sobresalen por su altura y unas coronas de metal adornan algunas calles comerciales.
