Martín Caro: “La actividad de los feedlot ha bajado entre 20% y 30%”

El ejecutivo del sector ganadero afirma que tras el alza de la invernada y del maíz, el negocio no cierra. Asegura que el Estado provincial le debe al sector unos 16 millones de pesos en concepto de aportes no reembolsables.

Los movimientos que vienen sacudiendo a la producción de carne vacuna han ampliado la brecha de precios entre distintos eslabones de la cadena.

La mejora para unos, crea complicaciones en otros segmentos del negocio, como en el del engorde, que debe afrontar fuertes aumentos del costo de reposición de la hacienda y del alimento, sobre todo el maíz.

El diálogo con Martín Caro, gerente de un feedlot en San Rafael, sirvió para conocer detalles de la situación del sector. Mientras que, por su condición de dirigente empresarial, está al frente del Cluster Ganadero Bovino de Mendoza y participa en la Específica de Ganadería de la Cámara de San Rafael, aporta una visión más amplia de una cadena que, según afirma, está en condiciones de sostener la diversificación productiva de la provincia.

-En la actualidad, ¿cómo está el negocio del engorde?

-Muy complicado, porque los números están lejos de cerrar. Tuvo un aumento muy fuerte el precio de la invernada, que es el animal que ingresamos a los corrales, y, sobre todo, el maíz. Eso licuó la mejora que había tenido el precio del novillo gordo en pie, que es el producto que sale terminado de nuestros establecimientos. A tal punto, que va a llevar mucho tiempo revertir ese resultado negativo. Nosotros somos tomadores de precios. No formamos los precios en la cadena de la carne.

-¿Cómo fueron evolucionando esos precios en los últimos meses?

-En el invierno, cuando vendíamos el novillo gordo en pie a un precio de entre 18,50 y 19,50 pesos el kilo aproximadamente, la reposición nos costaba entre 22 y 25 pesos, que era el precio aproximado por kilo del ternero en pie en aquel momento, dependiendo de la categoría, y la tonelada de maíz estaba entre 550 y 600 pesos. A partir de ahí los valores fueron teniendo una evolución dispar, pero siempre avanzó más lento el precio del gordo.

-¿Cómo se da hoy esa relación?

-Hoy, el kilo de gordo está entre 27 y 28 pesos, mientras que, de aquellos valores del invierno, el ternero que compramos para engordar pasó por 30 a 32 pesos el kilo, llegó a los 40, y 45 también, para retroceder un poco y quedar firme, ahora, en 40 pesos el kilo, según la categoría.

El precio del maíz fue en aumento también, hasta superar los $ 1.800, cerca de $ 1.900 que cuesta hoy; mientras que el precio del gordo, que en la última semana de noviembre llegó a rozar los 30 pesos, volvió a caer y prácticamente no puede superar los 28 pesos el kilo. Evidentemente, la evolución ha sido muy dispar.

-Pero en Mendoza tienen beneficios que no hay en otras zonas productoras del país…

-Es cierto, aunque siempre dependemos del contexto nacional. A los productores mendocinos nos queda cierto margen de maniobra adicional porque las políticas provinciales, cuando se aplican como deben aplicarse, siempre ayudan a paliar las situaciones de crisis como esta que estamos viviendo. Fundamentalmente, los aportes que contempla la Ley 7.074 y los controles al ingreso de carne faenada a la provincia, para cortar los circuitos de venta informal.

-¿La Provincia ha estado pagando esos aportes? ¿Se han realizado esos controles?

-Ese es el punto. Son mecanismos que no están funcionando como debieran. La Ley 7.074 dispone un aporte del Estado provincial, equivalente a un porcentaje del valor de mercado de los kilos de carne incorporados en cada animal, desde que ingresa al sistema de engorde hasta que sale del establecimiento para la faena. En octubre de cada año debería pagarse el beneficio correspondiente al año anterior. Pero eso viene demorado. Mientras que, por otra parte, hay graves falencias en los controles de ingreso a Mendoza.

-¿La Provincia les debe plata a los engordadores?

-Sí, habría que ver los números exactos, pero son aproximadamente 16 millones de pesos. La deuda incluye el beneficio correspondiente al ciclo 2014, y algunas empresas tienen por cobrar todavía una parte del 2013. Sabemos que la situación fiscal es muy complicada, pero habrá que resolverlo lo más rápido posible, porque esos recursos están en los cálculos de las empresas. Esto podría haber atenuado el impacto negativo que tuvo la falta de respuesta del precio del gordo a la rápida evolución que tuvo el costo de reposición de hacienda y el costo del maíz. Pero esa plata no estuvo, y eso nos tiene muy complicados.

-¿Esta situación ha afectado el nivel de actividad?

-¡Claro que sí! La gente ha limitado el encierre de hacienda para engorde durante este año, porque ya se veía que la Provincia venía con problemas financieros y había dudas de que pudiera pagar. Yo estimo que la actividad de los feedlot ha caído entre 20% y  30%. Eso se ha reflejado en menor actividad, también, para proveedores de insumos, de maquinarias, de servicios que en muchos casos son especializados.

Es una lástima, porque la vigencia de ese incentivo alentó el desarrollo de nuevos emprendimientos en los últimos años, cuando el resto de las actividades productivas (o la mayoría de ellas) venía en retroceso. Hoy tiene que haber más de 30 feedlot en la provincia.

La producción de carne viene teniendo un efecto multiplicador muy importante para la economía de Mendoza, que necesita diversificarse. Por lo pronto, los engordadores vamos a seguir muy complicados, al menos por un año más. No va a ser un año fácil, pero habrá que buscar alternativas, como integrarse con la cría, por ejemplo.

Inversores interesados en producir en Mendoza

Martín Caro, que preside la comisión Ad-hoc del Cluster Ganadero Bovino de Mendoza, aseguró que a pesar de las dificultades actuales para los engordadores de ganado vacuno, “las expectativas de mediano plazo para la producción de carne en Mendoza están intactas”.

Más aún, reveló que “hay frigoríficos de Chile que han hecho contactos en la provincia para ver la posibilidad de retomar los lazos comerciales que se empezaban a gestar en algún momento, y trabajar para abastecer ese mercado”. Eso por un lado. Por otro, “el interés manifiesto de inversores nacionales y extranjeros, que están mirando a Mendoza para venir a producir carne”.

Por eso, “sería muy interesante saber si vamos a tener señales del nuevo gobierno provincial respecto de estas políticas de promoción, para poder orientar desde nuestras entidades a la gente que ya nos está consultando, tanto a quienes están interesados en comprar, como a los que muestran interés en venir a producir”. El dirigente sureño aseguró que “si actuamos de manera inteligente, desde ya le digo que toda la carne que pudiera ofrecer Mendoza la tiene vendida antes de producirla”.

Caro recordó que “las actividades productivas de la provincia están en graves problemas”, y remarcó que “la producción de carne bovina, a pesar de las serias dificultades por las que atraviesa alguno de los eslabones de la cadena, puede ser uno de los motores que reactive la economía productiva de Mendoza”.

Admite que el 2016 “va a ser un año difícil, pero con la Ley 7.074 andando, nuevas inversiones y un trabajo en conjunto de los distintos eslabones de la cadena, podemos hacer que la actividad retome la senda del crecimiento”.

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