Sentado en el suelo en la entrada de un supermercado en la Tercera avenida, Jason Tam lee cerca de un enchufe donde está cargando su celular. Como miles de neoyorquinos del sur de Manhattan, donde por segundo día la electricidad sigue cortada, vino "al norte" el miércoles en busca de un poco de normalidad.
Porque el ciclón Sandy, que azotó Nueva York cortó en dos a la populosa isla de los rascacielos, Manhattan. Al sur de la calle 34, miles de torres y edificios residenciales no tienen electricidad y a veces tampoco agua. Ni el alumbrado público, ni las luces de señalización del tránsito funcionan.
Chelsea, Tribeca, Greenwich Village, Soho, East Village... Los barrios del sur, elegantes y de moda, habitualmente muy animados, están paralizados. Comercios, bares, restaurantes están cerrados.
Antenoche, según periodistas, la vista de Manhattan desde Brooklyn, era impresionante. El puente Williamsburg estaba iluminado justo hasta la mitad y todo el sur de Manhattan, incluidas las torres en construcción del World Trade Center, se encontraban fantasmagóricamente a oscuras.