El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, aseguró hoy que su país "no se va a doblegar", prometió "pelear de frente" si se busca acorralar a los venezolanos e instó a los países de la región que soporten las "brutales" presiones para aislar a Caracas.
"Son brutales las presiones para aislar a Venezuela y aprobar este instrumento que sería una vergüenza si se aprobara contra nuestro país", afirmó Maduro en La Habana durante su discurso en la VII Cumbre de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), en referencia a la Carta Democrática que el titular de la OEA, Luis Almagro, pretende aplicar.
"Venezuela va a luchar. Con Carta Democrática o sin Carta Democrática".
"Venezuela va a luchar. Con Carta Democrática o sin Carta Democrática, Venezuela no se va a doblegar. Y si nos pretenden acorralar vamos a pelear de frente. Que lo sepa el mundo entero", subrayó Maduro, que afirmó que "no son tiempos de intervencionismo ni injerencias sino tiempos de respeto".
Se quejó el mandatario porque "se amenaza a Venezuela con una Carta Democrática", algo que consideró "una desproporción y desfachatez".
Recalcó que Venezuela no acepta "ningún tipo de tutorías, monitoreo o intervencionismo" y advirtió que en Suramérica se pretende romper el equilibrio de convivencia y el respeto a la diversidad logrado en los últimos años.
Maduro agradeció la declaración que la Cumbre de la AEC aprobará hoy en solidaridad con su país, en la que, dijo, se reafirma el respaldo a la iniciativa de diálogo con la oposición convocada por su Gobierno con el apoyo de la Unión de Estados Suramericanos (Unasur) y los ex presidentes español José Luis Rodríguez Zapatero, dominicano Leonel Fernández y panameño Martín Torrijos.
El 31 de mayo, Almagro pidió activar la Carta Democrática contra Venezuela, un proceso que podría llevar a su suspensión en el organismo panamericano, pero después el Consejo Permanente, a instancias de Argentina, aprobó una declaración conciliadora con un llamado al diálogo.
"No se puede romper el equilibrio en la región para ceder a las presiones de Washington.
"No se puede pretender romper el equilibrio de convivencia en la región para ceder a las presiones de Washington contra Venezuela", señaló Maduro, quien afirmó que Estados Unidos tiene el objetivo de "intervenir" en los asuntos internos de su país.
Almagro no asistió a la larga sesión del miércoles, que para algunos diplomáticos citados por EFE existió por la presión que pesa sobre los Estados al haber activado el secretario general de la OEA el proceso de aplicación de la Carta.
Respecto a la sorpresa que para muchos observadores fue que Argentina no acompañe, por ahora, el proceso de la Carta, Almagro aseguró ayer en una entrevista con la agencia EFE: "No es mi trabajo leer la mente de nadie y no lo voy hacer, pero lo que sí tengo claro es que el presidente (Mauricio) Macri nunca se desdijo de sus conceptos y que definitivamente estamos seguros de que los honrará en su momento".
El ex canciller uruguayo (2010-2015) considera que la declaración conciliadora sobre Venezuela, una iniciativa "totalmente diferente" a la suya, debería haber incorporado la petición de un referendo revocatorio y la liberación de los presos políticos.
En las deliberaciones de hoy de AEC, también el cubano Raúl Castro salió en respaldo de Venezuela, al rechazar la "ofensiva imperialista y oligárquica" que, a su juicio, representa la movida de Almagro.
El cubano exhortó a sus pares a oponerse a esa "ola neoliberal" mediante "la unidad y fortaleciendo la consulta y la concertación" y, en la misma línea, rechazó el "golpe de Estado humillante" que, afirmó, sufre Dilma Rousseff en Brasil.
Llamó en general a respetar el derecho de no intervenir "directa o indirectamente en los asuntos de otros estados", y avisó que Cuba "jamás regresará" a la OEA, ese "instrumento de dominación imperialista", sobre el que no es posible "ninguna reforma".
"La OEA desde su fundación fue, es y será un instrumento de dominación imperialista, ninguna reforma podrá cambiar su naturaleza ni su historia", dijo. Cuba fue expulsada en 1962 de la OEA por sus vinculaciones con el bloque socialista, consideradas entonces incompatibles con el sistema interamericano, y aunque ya se levantó esa medida, la isla nunca retornó formalmente a la entidad.