El año pasado sorprendió al puntuar como mejor vino de Argentina a un cabernet franc 2010 de Bodega Aleanna de Alejandro Vigil y con ese puntapié desató la fiebre por los cabernet franc de alta gama. Este año recorrió durante más de 15 días varias regiones vitivinícolas del país, entre ellas Mendoza, Salta y Río Negro. Degustó más de 900 vinos y lanzará su reporte sobre finales del mes de agosto.
Luis Gutiérrez sabe que sus críticas terminan siendo determinantes a la hora de vender un vino. Durante su estancia volvió a resaltar el valor de determinar zonas que luego se expresen en el vino. Sutilmente criticó los vinos que siguen la moda y aseguró que sólo hay que hacer productos de calidad.
-A mí en particular me gustan más los vinos de las regiones que los de las variedades. De verdad, muchas veces me preguntan por un vino en particular y no puedo recordar con qué uvas está hecho, pero sí recuerdo que es de Gualtallary. Este año he visto que se está yendo por ese camino, se sigue trabajando con la definición de las IG, la gente te habla más de nombres.
He oído mucho de Chacayes, que el año pasado nadie me hablaba de esa zona; te hablan de Vistaflores, de Paraje Altamira; en sí, todo se va haciendo más concreto.
Se tarda mucho tiempo en encontrar las características de los vinos de un sitio. Al igual que el consumidor no va a entender de repente todo. Los vinos tienen también que mostrar esa diferencia que se está comunicando, porque si son todos iguales, la gente no entiende nada.
-¿Este tipo de delimitaciones están ayudando al vino argentino?
-Sí, por supuesto. Es importante para el país y por lo que me han explicado se está haciendo una delimitación por las características del suelo y no por delimitaciones políticas. Creo que esto es muy positivo. Ahora, la legislación es buena hasta cierto punto; cuando se legisla demasiado también te encorseta un poco, y eso no es bueno.
-¿Qué regiones le llamaron la atención?
-Lo salvaje de Salta y todo el terreno. Las distancias, las condiciones en las que trabajan algunas bodegas, el viñedo más alto del mundo. Y por supuesto los vinos expresan ese lado salvaje de Salta, con carácter. Por supuesto que cuando generalizás eres injusto, hay algunos vinos que se dan más con estas características y otros menos.
-¿Qué malbecs te llamaron la atención?
-Generalmente los de los sitios más extremos, y los de las condiciones más difíciles. Son esos los que un momento determinado producen los vinos más emocionantes.
Los vinos de lugares más fáciles y que todos los años son buenos y homogéneos, uno ya sabe lo que pasa y lo que son, pero esos que están al límite, con sitios de altura o con suelos muy pobres o con condiciones extremas, quizás te sorprenden.
Creo que con el cambio climático que tenemos, las zonas frescas son las que están beneficiadas, y eso se ve en la tendencia a la plantación en el Valle de Uco, en buscar terrenos que transmitan al vino el carácter del suelo; hay mucha gente buscando más calcáreo, que le da un sabor especial al vino.
-¿Te volvieron a sorprender los cabernet franc?
-Algunos, pero he visto una especie de locura por el cabernet franc pensando que esa es la fórmula. Sé que he ayudado un poco a que esto suceda, pero primero hay que reconocer los buenos vinos que se han elaborado con esta uva. Ahora me preocupa un poco esto de pensar que hay que encontrar una fórmula: hacer cabernet franc en terreno calcáreo y fermentación con racimo entero.
Esto puede funcionar en ciertos sitios que tengan determinado suelo, pero realmente no puede ser la fórmula. Además, con esto lo único que haces es estandarizar el vino y hacerlos todos iguales. Hay mucho interés por el cabernet franc, creo que es una uva que tiene mucho potencial, pero también lo tienen muchas otras. No hay un único camino y no hay una fórmula.
-¿Y qué puede suceder con la bonarda?
-La bonarda, en este momento cuando lo que la gente quiere es diferenciación y carácter propio, por supuesto que es una de las uvas características de Argentina y creo que hay mucho trabajo por hacer para aprovecharla. He probado muy buenos bonardas de Altamira, cuando tradicionalmente era una uva que se cultivaba en el Este. Creo que es una uva a explorar.
-¿Qué impresión se lleva de los vinos blancos?
-Lo que hay que hacer es hacer buenos vinos. A nivel global hay un interés por los blancos que está creciendo. Un poco por la forma en la que comemos, cada vez más ligero, y la gente quiere que estos vinos vayan muy bien con la comida. Los vinos blancos suelen ser bastante versátiles con la comida.
Pienso que hay uvas que se han ignorado, como el semillón, que son uvas antiguas y he probado algunos vinos antiguos de semillón, de Lagarde y Norton que están muy bien.
Son uvas quizás para los que tienen paciencia, para los que quieren hacer algo a largo plazo y bien. He bebido un semillón Norton de 1959 y uno de Lagarde de 1942, los dos extraordinarios. Creo que para entender el potencial hay que mirar lo que se hizo en el pasado. Eso es un punto de referencia.
Con el torrontés también se están probando diferentes maneras de hacer el vino, más seco, más fresco más especiado, que se parece más a un gewurztraminer que a un moscatel. Vinos que no hay que beberlos en el primer año. Son vinos que pueden evolucionar o no. Los vinos no son buenos por ser viejos. Algunos te gustan más jóvenes y otros cuando envejecen.
-Y los blends...
-Creo que pocas uvas son capaces de hacer un vino completo sin el aporte de otras. Creo que un poco de una uva le da más acidez y otra aporta quizás más aromas. En fin, por ejemplo, creo que para el malbec el aporte del cabernet franc es muy bueno. Ahora, por favor, no se pongan todos a hacer este tipo de blends, porque si no nos aburriremos todos como ostras con esos vinos.
La influencia de la revista
La revista de Robert Parker, “The Wine Advocate” fue una de las primeras en adoptar el sistema de puntuación de escala de 50 a 100 puntos. Lograr un alto puntaje publicado en esta revista se traduce directamente en ventas.
Un vino con un puntaje cercano o igual a 100 puntos puede ver vendida su producción en horas. Además, las puntuaciones son utilizadas como puntos de referencia para coleccionistas e inversores de vino.