Los primeros resultados de las elecciones parlamentarias de Irán apuntaban ayer a avances importantes de los reformistas y los moderados, que no sólo buscan más cambios democráticos y mejores relaciones con Occidente, sino que defendieron el acuerdo nuclear implementado recientemente con las potencias mundiales en medio de la oposición de los políticos más extremistas.
La elección del viernes fue la primera desde que se finalizó el acuerdo nuclear, que retiró las sanciones económicas internacionales a cambio de que Irán frenara su programa nuclear.
Funcionarios estadounidenses confiaron en que el acuerdo atómico fortaleciera la posición del presidente Hassan Rouhani y otros políticos moderados, allanando el camino para una mayor cooperación en otros asuntos regionales.
Las informaciones publicadas ayer por las agencias de noticias semioficiales Fars y Mehr mostraron que los candidatos del potente sector conservador iraní perdieron terreno en el Parlamento de 290 escaños.
Se espera que ninguno de los tres principales campos políticos de Irán -reformistas, los conservadores y la línea dura- alcancen la mayoría, pero el sector reformista está en camino de alcanzar su mejor desempeño en más de una década.
Los candidatos reformistas parecen encaminarse a su mayor representación en el Parlamento desde 2004. Podrían tener grandes avances en Teherán, que envía 30 representantes a la cámara y es considerado como un referente político.