Los Messi podrían imitarlos - Por Maxi Salgado

Agustín Calleri, un ex jugador, se convirtió en el nuevo presidente de la Asociación Argentina de Tenis, desbancando a la vieja dirigencia.

Para el pueblo lo que es del pueblo, dice el dicho popular, y esta semana se le podría agregar: y para el tenis lo que es del tenis. La elección del presidente de la Asociación Argentina de Tenis, que finalmente determinó que el cordobés Agustín Calleri sea el nuevo mandatario, va más allá de la victoria del "Gordo", quien superó por un 10 por ciento de los votos a José Luis Clerc.

Esta elección queda en la historia porque tuvo a todas las figuras del tenis nacional involucradas de uno y otro lado (Mariano Zabaleta, David Nalbandian, Gastón Gaudio, José Acasuso, Guillermo Coria, Martín Jaite José Luis Clerc, Florencia Labat, Florencia Molinero, Pérez Roldán y, obviamente, Guillermo Vilas),  en una muestra de preocupación y compromiso.

Acá no hay dirigentes de saco, corbata y zapatos que nunca se mancharon con polvo de ladrillo. Acá están los hombres que saben lo que se debe hacer, los que conocen el negocio (todos fueron top 50 del mundo) y a quienes no los desvela el dinero.

Esta es una costumbre saludable de los muchachos de la raqueta, que tuvieron en Enrique Morea un valioso antecedente.

Así, con aciertos o errores, se fue construyendo una camada de jugadores que hicieron historia y que hoy vuelven para repetirla.

"Para sacar a un Del Potro o un Vilas tenés que ir al tenis social. Todos nacimos de clubes sociales. Donde hay que hacer hincapié es en eso. Darles más herramientas a los clubes para empezar a captar a los chicos. No es lo mismo la situación en el Interior: cuando quise ser profesional a los 14 años me tuve que venir a vivir a Buenos Aires, a un colegio pupilo, y sufrir el desarraigo. La idea es que el chico no sufra eso de tan joven y empezar a hacer centros repartidos en el país por región", aseguró Calleri, en lo que asoma como lo más importante de su plataforma de gobierno.

El involucramiento de estos jugadores en la política de su deporte no es nuevo. Muchos de ellos fueron firmantes de aquella carta que pedía el cambio de capitán de Copa Davis hace ya quince años.

Una situación que alguna vez pasó con el básquet y que llevó a que se ordenara una Confederación que hacía agua en lo económico y que se ha encauzado en los últimos años.

Algo parecido pasa con el rugby. Que siempre busca a hombres con tradición ovalada para que guíen su destino y lo más valorable fue lo que pasó en las últimas elecciones, cuando Gabriel Travaglini (legendario Puma) llegó como el candidato de Buenos Aires, con todo lo que ello significa, y  tuvo la humildad de bajar su candidatura y acompañar al sanjuanino "Manotas" Rodríguez en una lista de unidad.

El rugby es otro deporte que cuida, y mucho, a sus jugadores juveniles. De hecho, tiene una estructura en la que los chicos no necesitan irse de su casa para llegar a los Pumas. Se quedan trabajando en sus clubes y desde allí son observados.

Esto está muy lejos de lo que sucede con el fútbol. Los dirigentes difícilmente son ex jugadores y los que lo son (Juan Sebastián Verón, por ejemplo) terminan siendo boicoteados por una secta que va siempre detrás de negociados y a la que poco le importan los jugadores.

Hablar de Chiqui Tapia, Guillermo Raed, Daniel Angelici, Pablo Toviggino y demás que hoy manejan la AFA sería reiterarnos. Ese cuarteto que prometió cambios y sólo ha traído más de lo mismo que se venía haciendo, aunque quizás un poco desmejorado, nunca pisó un plantel profesional.
Pero sí tenemos que hablar de Hugo Moyano, el presidente de Independiente al que hoy se lo investiga por sus compras desde que está en el Rojo. El dirigente camionero incorporó desde el inicio de su gestión a más de 40 jugadores para reforzar el plantel de primera división.

Cada uno de esos contratos están en la mira de la Justicia, que investiga al líder camionero y a su hijo Pablo como posibles responsables de una organización para lavar dinero.

Sobran los ejemplos de transacciones que sólo jugaron en contra de los intereses del club: el uruguayo Cebolla Rodríguez, el de Emiliano Papa, Gabriel Graciani, Claudio Aquino, Cristian Ortiz.

Y como si esto fuera poco, el club de Avellaneda es el que destapó la olla sobre los abusos a chicos de inferiores.

Ojo, Independiente no es el único. Es sólo un caso testigo de lo que se vive en el deporte rey.

Son muchos los clubes que están en la mira, son muchas las situaciones que no están claras. ¿Es casualidad que desde la llegada de dirigentes santiagueños a la AFA dos equipos de esa provincia hayan conseguido sendos ascensos?

Coincido con José Mansur en que si Godoy Cruz hubiera sido el que tenía que enfrentar a Gimnasia La Plata la semana pasada, el partido no se hubiera suspendido, pero era Boca y entonces todo cambia.

¿No habrá llegado la hora de que Messi y compañía se planten, como alguna vez lo hicieron con la prensa y como lo realizaron las chicas de la selección femenina, y pidan transparencia en la dirigencia o un mayor espacio para los jugadores, que son los verdaderos protagonistas de este deporte?

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