Centenares de personas se concentraron ayer frente a una comisaría de Londres reclamando “justicia” por la muerte a manos de la policía de un joven en 2011, tras la que la investigación, concluida esta semana, determinó que los agentes actuaron legalmente.
La muerte de Mark Duggan, el 4 de agosto de 2011 en Tottenham, barrio multiétnico del norte de Londres, desencadenó cuatro noches de disturbios y pillajes en todo el país, los que provocaron otros cinco muertos.
“¡Sin justicia, no hay paz!” coreaban los manifestantes ante la comisaría de Tottenham, donde la presencia policial era discreta. Entre los carteles y pancartas desplegados algunos lucían la inscripción “Justicia para Mark Duggan, no a la violencia policial”. La familia de la víctima reiteró sus llamados a la calma, con fondo de música de reggae y hip hop.
“Demostremos que no somos esa familia de gangsters que los medios de comunicación han descrito de manera sistemática”, dijeron.