Renovación, transparencia, crecimiento. Todos los adjetivos que se le ocurran se usaron desde el Consejo Federal del Fútbol Argentino cuando llegó la conducción de Pablo Toviggino y Chiqui Tapia. Hasta nos vendieron que la reestructuración iba a servir para fortalecer las ligas porque los clubes iban a tener una competencia atractiva para poder llegar a los certámenes nacionales.
Nada de eso parece que está pasando. Cómo nos pasó con el gobierno nacional, el cambio no llegó y la situación caótica y desprolija se sigue alargando en el tiempo.
Se maltrata a las instituciones no sólo en lo económico, que sería un escenario esperable en el contexto que se vive en el país, sino también en lo deportivo y acá está lo más grave.
Se acomodan los reglamentos para que los equipos vinculados al poder puedan ser beneficiados con un ascenso de categoría, como ocurrió con la Primera B Metropolitana, en dónde se ampliaron los ascensos en medio del torneo y, llamativamente, los que están ocupando esos espacios son los equipos de Tapia y compañía: Barracas Central (club del que el presidente de AFA es el mandamás), Estudiantes de Buenos Aires (tiene una estrecha relación con Barracas), Deportivo Riestra (cuyo presidente, el abogado Víctor Stinfale es quien le acercó la publicidad de una bebida energizante a Barracas Central) y Acasuso (presidido por Javier "Pipo" Marín, hombre muy cercano a Don Julio Grondona y quien maneja el arbitraje del ascenso).
Pero lo peor tiene que ver con el Interior. Es que al Federal A, no sólo no se le ampliaron los ascensos, sino que se lo castiga con fallos irrisorios como el ocurrido con Deportivo Roca. El club rionegrino perdió con Independiente de Neuquén por 4 a 1 y perdía la categoría, pero se descubrió que el equipo neuquino había mal incluido al defensor Joan Artaza, el que había sido expulsado el fin de semana anterior. Rápido de reflejos, el presidente de los neuquinos, Gastón Jorge Sobisch, salió a "incendiar" a su técnico (Luis Murúa) al que acusó de haber sido coimeado por Deportivo Roca y el Tribunal "compró" esa versión y no dio lugar a la protesta de los rionegrinos, los que quedaron como unos corruptos y que han recurrido a la Justicia con el sólo objetivo de lavar su nombre. Una locura sin precedentes.
"Hay que saber que si no la ponés todo el año, en las bravas no te van a ayudar", dice una alta fuente del Consejo Federal con la misma postura de un mafioso que llega a pedir su diezmo a un negocio del barrio.
Todos callan para no tirar su trabajo en saco roto, pero el último domingo Estudiantes de Río Cuarto fue ampliamente beneficiado en su visita a Defensores de Villa Ramallo y la actuación del árbitro hizo explotar al presidente del club bonaerense, que sin pelos en la lengua, salió a contar que siempre tienen más ventaja los que recorren "algunas oficinas de AFA" y que los propios riocuartenses les habían dicho que les estaban devolviendo lo que le sacaron el año pasado, cuando le dieron perdido su partido de local frente a Central Córdoba de Santiago del Estero, institución que terminó subiendo, como lo había hecho un año antes Mitre de la misma provincia, que casualmente es la misma tierra en la que nació el presidente del Consejo Federal.
La actuación de los árbitros está siempre bajo la lupa en este tipo de definiciones y, lamentablemente, siempre dan motivos para que las sospechas de corrupción sobrevuelen.
También la figura del árbitro está cuestionada por los clubes por el monto de los honorarios de estos. Para que tengan una idea, la terna de Regional Amateur le sale al club local 16.000 pesos, un monto que ponen desde Buenos Aires y que, obviamente, no recaudan la mayoría de las instituciones que además deben sumar costo de seguridad, controles y a veces luz. También hay árbitros que utilizan hoteles más allá de que van por el día (entre 2.000 o 3.000 pesos de tarifa) y Pacífico de Alvear se quejó a la Liga Mendocina porque el domingo 24 de marzo una terna de nuestra capital fue allí y pidió el doble de los honorarios por ser día feriado.
Si los jueces no nos dan justicia, con todo lo que esta significa; si los dirigentes, viven en connivencia con los que mandan; al fútbol le seguirán pegando bajo y en cualquier momento decretarán el nocaut.