3 de octubre de 2015 - 00:00

Llega Rodolfo Mederos: el hombre que sabe de nostalgias

Esta noche el encuentro tanguero de Godoy Cruz se viste de lujo. Es que uno de los más interesantes artistas del país, Rodolfo Mederos, actuará en el Plaza con su trío. Aquí, repasa para Estilo su mirada del género.

Cuando Rodolfo Mederos se sienta en un escenario cierra los ojos y desata la magia. Sus dedos despiertan al animal mítico que tiene entre las manos, ese gusano perezoso del que alguna vez habló Girondo: el bandoneón.

Hoy, en el segundo día del festival San Vicente Tango, Mederos regresa a nuestra provincia para presentarse en el teatro Plaza con su Trío y la Orquesta típica San Juan, Stella Gutiérrez y el ballet Valparaíso Tango. “‘Volver a Mendoza’ parece el título de una cueca”, comenta, y es alguien que sabe muy bien de nostalgias.

Este bandoneonista nos trae una vez más un retrato, con arreglos propios, de las mejores épocas del género. Virtuoso, docente, compositor, estudioso y lector voraz, Mederos es un amante de la música ciudadana nacional y hoy nos dará un testimonio en primera persona de antiguos arrabales.

“Por suerte pude tocar en las últimas épocas del género, con aquellos grandes músicos que siempre admiré y que me dieron la sustancia que hoy anima mi trabajo, como don Osvaldo (Pugliese). La vida fue generosa conmigo”, dice al teléfono; y no le molesta interrumpir una clase para hablar de lo que más lo apasiona.

“Mi tarea es un poco como la de un curador. Quiero mostrar de la forma más honesta y verídica posible esas músicas maravillosas. En mi orquesta típica son muy pocas las composiciones mías, y que no podrían competir nunca con aquellas de otro tiempo”, dice, y agrega: “En esencia, es un tributo a los años ‘40”.

Mederos, que no solo sube a los escenarios con su típica sino también frecuentemente junto a orquestas sinfónicas, le tiene un cariño especial a este trío que forma con Armando de la Vega (guitarra española) y Sergio Rivas (contrabajo). Para él, tocar de a tres es volcarse a un encuentro íntimo, como charlar en un café mirándose a los ojos, entendiéndose, pero sin hablar. Mederos nos invita a una charla sin palabras, de oído a oído.

- Hablemos del tango actual.

"¿Hay?", dice, como si la pregunta lo hubiera confundido. "¿Cómo voy a hablar de lo que no existe?".
"Cuando digo esto no quiero decir que no haya músicos en el tango. Los hay. No son demasiados, pero algunos incluso son muy buenos", explica, menos polémico.

“Esto que digo respecto del tango -continúa- se extiende a todas las músicas que en otra época tuvieron que ver con una sociedad que las había parido, las consumía y, por lo tanto, las reflejaba: el jazz, el flamenco, el bolero y la bossa nova, por ejemplo. Hoy son músicas exóticas, que se consumen como algo que ya pasó, y a las que hay que dedicarles festivales, por ejemplo. Ya no son músicas representativas, como tampoco lo es hoy Beethoven o Vivaldi. Escucharlos es algo maravilloso, sí, pero de la clase de maravilla que uno siente al ver un Rembrandt en un museo”.

- El tango se vivía de otra forma...

- Cuando los músicos o los poetas creaban, o cuando la gente bailaba, había un sentido en ese tango. No era la ocurrencia de unos músicos. Ellos percibían lo que estaba flotando en el ambiente, y luego lo devolvían como música a la sociedad. Eso era la cultura, algo que se generaba desde la base, subía a los artistas, luego bajaba otra vez y era compartido. Un músico tiene que recoger esa sustancia, elaborarla, sublimarla y devolverla. Hoy la sociedad está preocupada por otras cosas, como teléfonos inteligentes y la velocidad de internet...

- Cuando hablás del tango, a veces decís que es "prehistórico", y eso nos remite a cosas muertas, ¿crees que trabajás con materia muerta?

- No está muerto, solo que no es representativo. Eso tampoco significa que no tenga valor, ¡tiene un valor inmenso! Probablemente el tango sea una de las músicas con más valor en el mundo, pero no es actual.

- ¿Cómo definirías, entonces, al tango del 2000 a esta parte?

- Hoy no se hace tango. Hoy se hacen ejercicios parecidos al tango y está muy bien trabajar sobre eso. Yo mismo tengo mi orquesta típica, pero yo no aporto nada a lo que ya hicieron aquellos músicos. Mi tarea es pedagógica, es mostrar a quien nunca vio una orquesta típica más o menos cómo eran, pero yo no puedo compararme nunca. Hay que ir en otra dirección, buscar otra cosa, que ni yo la encuentro todavía, pero no creo que esté en esa seudomodernización tanguística, que me parece una mueca, un cliché.

- ¿Tampoco te parece bueno que se quiera revivir el género y sacarlo a la calle?

- Al tango no hay que sacarlo a la calle, tiene que estar en la calle.

- El tango de Piazzolla tampoco nació de la calle, ¿qué opinás de su  música?

- Es una música seductora, muy linda pero por momentos, y es una opinión  personal, es una música de departamento, la compuso en su casa, y la gente la adoptó después, por mecanismos que serían ahora tal vez largos de explicar... Piazzolla primero se impuso en Europa y después vino a la

Argentina, como pasa seguido en nuestros pueblos latinoamericanos, que tenemos esa vocación de esclavitud.

A los cinco años, Mederos tuvo por primera vez un instrumento musical en sus manos. Él no sabe si la música lo encontró a él o él encontró a la música; se define como un pez que no sabe vivir fuera del agua.

- Ástor te regaló un bandoneón...

- Sí, me lo habían robado y él me regaló uno. Es un gesto que  recuerdo con mucho cariño y me sensibiliza.

- ¿Cuando tocabas con él y Pugliese, eras consciente de que estabas haciendo historia?

- No. Tampoco sé bien qué es eso, uno hace su vida con todo el entusiasmo y la esperanza posible. Eso no es poca cosa, pero tampoco sé si eso es hacer historia...

La ficha

San Vicente Tango 2015
HOY.
Actúan Rodolfo Mederos Trío (Buenos Aires), la Orquesta típica San Juan (San Juan), Stella Gutiérrez y el ballet Valparaíso Tango (Chile)
A las 21 en el teatro Plaza (Colón 27, Godoy Cruz). Entrada $30
MAÑANA (cierre). Gran milonga. 
A las 20 en la cantina del club Andes Talleres (Belgrano y Castellani, Godoy Cruz). Entrada libre y gratuita

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