Leonardo Di Lorenzo: “En el fútbol te preparan para ser sólo futbolista”
Se destaca por ser un ávido lector y defensor de las luchas sociales.
Leonardo Di Lorenzo: “En el fútbol te preparan para ser sólo futbolista”
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"Los jugadores son cabeza de pelota" o la típica "qué le vas a pedir, si es futbolista", son frases que marcan el pensamiento que la sociedad tiene sobre los hombres que hacen del fútbol una profesión. Es verdad que la media está dentro de los parámetros que la gente y quizás por eso es que aquellos que se paran desde otra óptica se convierten en noticia.
Este es el caso de Leonardo Di Lorenzo, hoy integrante del plantel de Temperley, quien tiene entre sus prioridades las luchas sociales y es un fanático de la literatura.
La verdad que llama la atención que su foto de perfil de Twitter sea el pañuelo verde que identifica la lucha por la legalización del aborto, la que viene acompañada de un montón de reclamos de las mujeres. Justo él que vive en un ámbito machista por excelencia como el fútbol. Y sobre eso comenzamos la charla.
"Es verdad que el fútbol es un ambiente híper machista. Pero entienden que es una mirada que tengo en cuanto a la vida. Cuando participé en el proyecto de Pelota de Papel conocí a muchas mujeres que estaban involucradas con el proyecto y me emocionaron de cómo llevan adelante sus ideales", arranca contando este hombre de 37 años que también se animó a hacer un programa de radio en el que el deporte tenga un rol secundario.
Hombre de radio. Leo con Ignacio Bogino en el programa de radio “Final del juego”, que conducen en FM 97.3 Radio Urbe.
Justamente ese programa nació por la amistad que hizo con Ignacio Bogino, quien fue el autor del cuento que está en Pelota de papel. "Yo participé haciendo una pequeña intervención a su libro. No me siento capacitado para escribir y no creo que lo haga. Mi relación con la literatura pasa por otro lado", dice el jugador que nació futbolísticamente en San Lorenzo y formó parte del plantel del Ingeniero Pellegrini de principios de este siglo y ha tenido una dilatada trayectoria. Pasó después por Atlético Rafaela, Argentinos Juniors y el fútbol canadiense. Del 2013 a la fecha es referente e ídolo de Temperley.
Cuenta que sólo dos jugadores compartieron algo sobre la lucha feminista cuando él se unió a visibilizar la causa.
Si uno recorre su perfil de Twitter, puede ver imágenes de libros que recomienda y en las que se las ve leyendo. Tiene la paz de quien no está en la locura resultadista que habitualmente es el fútbol y él lo ratifica. "Te preparan para vivir de y para el fútbol y cuando estás en esto es difícil mirar para otro lado. Les pasa a los que no llegan, a los exitosos, porque una vez que se termina tu carrera es muy difícil enfocarte en otra cosa, encontrar una nueva pasión y allí es donde se sufre. Acá sólo es exitoso el que consigue triunfos y eso es un mensaje muy peligroso". Dice, en síntesis, lo que todos afirmamos pero nadie se atreve a expresar.
-Y no es que los jugadores no tengan tiempo libre para buscar otras cosas.
-Tenemos muchísimo tiempo libre, pero es difícil cuando todo el ambiente te lleva para otro lado. Los pocos casos que hay es porque tuvieron la necesidad de buscar otras cosas y en mi caso personal, es un disfrute. Leer es una actividad que me hace muy bien. Me da felicidad.
-¿Y cómo te miran en el vestuario?
-Para mis compañeros no es una novedad. Muchos te preguntan y yo trato de transmitir mi experiencia. Desde la lectura se abre un abanico que es gigante. En estos 20 años de carrera que he hecho un cambio enorme, y cada vez más, porque te seguís metiendo. Por eso trato de recomendar libros a amigos o compañeros, porque a mí me movió un montón y quiero que los demás entren aunque sea un poco, pero tampoco es cuestión de evangelizar. Yo entiendo su situación y ellos comprenden lo mío.
En una publicación cuenta que leyó más de 60 libros durante el año pasado y hasta dar una lista de títulos que uno debería leer: Crimen y castigo y Los hermanos Karamazov, de Fiódor Dostoievski; El extranjero y La peste, de Albert Camus; Los miserables, Victor Hugo; Del sentimiento trágico de la vida, Miguel de Unamuno;La hora de la estrella, Clarice Lispector; Teoría King Kong, Virginie Despentes; Las venas abiertas de América Latina, Eduardo Galeano; El Aleph, de Jorge Luis Borges y Final del juego, de Julio Cortázar.
A la hora de hablar de su programa de radio, el que está a punto de comenzar su cuarta temporada, deja un frase brillante: "el fútbol es un lugar con mucha literatura". Dice que sus mejores amigos son Pablo De Muner, de paso por Independiente Rivadavia y Walter Montillo.
“El programa fue variando. Primero éramos cuatro jugadores que hablábamos de lo que nos gusta y que no tendría que ver con el fútbol (música, literatura) y después quedamos dos e invitamos a un amigo filósofo y comenzamos a tener invitados para charlar sobre nuestros gustos”.
Es sabedor o rehén de que a veces hay que decir lo políticamente correcto y en cuánto a la política asegura que no es seguidor de un partido, sino de referentes. En algún momento nombró a Myriam Bregman, como una de ellas.
Pese a su edad no se ve todavía en el final de su carrera y dice que "no sé que voy a hacer el día que me retire. Me sigo viendo como futbolista y me es muy difícil imaginarme desde otro lado". Lo que sí es seguro es que haga lo que haga, lo hará siempre con un libro bajo el brazo y la convicción que es la manera de poder cambiar el mundo en el que vivimos.