Las vacas se quedaron sin DIU ni vacuna contra la tristeza

Luego de invertir en los últimos años más de $ 30 millones, el Ministerio de Agroindustria disolvió 2 programas de fomento a la ganadería creado en tiempos de los Kirchner que no ofrecieron más que dudosos resultados. Uno de ellos promocionaba el uso del DIUB (Dispositivo Intrauterino Bovino) en las vacas. El otro apuntaló una vacuna contra una enfermedad conocida como “tristeza bovina”.

Las dos iniciativas fueron interrumpidas de modo diplomático por resoluciones firmadas por el ministro Ricardo Buryaile y publicadas este jueves en el Boletín Oficial.

Por un lado, la nueva gestión dio de baja el Programa Nacional de Promoción del DIUB, un invento tan argentino como el dulce de leche. Hace más de 20 años un veterinario de Pergamino, Enrique Turín, lo desarrolló con la premisa de que se debía usar un anticonceptivo en las vacas que salían de la producción, para evitar que puedan llegar preñadas al matadero. Según su explicación, esto sucedía en 20 a 25% de los casos. Y como los fetos competían por los nutrientes con su madre, la producción de carne se resentía entre 4 y 6%.

En total, el Estado invirtió $ 6 millones para promover esta técnica aunque no se presentaron informes de evaluación de los resultados. Como la fábrica de Turín es la única en todo el país, no hubo licitación. En total se compraron 400.000 DIUB a un valor aproximado de $ 10 y se pagaron salarios a 500 aplicadores.

Agroindustria también canceló el Programa Nacional de Prevención de la Tristeza Bovina, que costó la suma exacta de $ 25.491.037,03 y consistió en la difusión de la única vacuna que existe en el país para enfrentar el “complejo tristeza bovina”. Según explica el INTA, son en realidad dos enfermedades (babesiosis y anaplasmosis bovina) que -juntas o separadas- son transmitidas a los bovinos por garrapatas e insectos. Atacan en las provincias del Norte y pueden producir desde mortandad de animales y abortos a una disminución de los índices productivos.

También aquí hubo compras directas sin licitación, porque, a pesar de que la vacuna disponible (se llama BIO JA JA) fue desarrollada por el INTA, su fabricación se cedió a un solo laboratorio.

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