21 de agosto de 2015 - 00:00

Las dos Corea se bombardean y hay máxima tensión

Norcorea disparó primero sobre una zona desmilitarizada, en represalia por la emisión de propaganda por altavoces. Surcorea respondió.

Corea del Norte y Corea del Sur intercambiaron ayer decenas de disparos de artillería en la frontera, en un nuevo incidente que eleva al máximo la tensión entre los dos vecinos tras el reciente ataque con minas antipersonales que hirió a dos soldados surcoreanos.

Corea del Norte fue la primera en atacar, al disparar una ronda de artillería hacia la zona de la unidad militar surcoreana de Yeoncheon, en la Zona Desmilitarizada (DMZ) que divide a ambos países, en protesta por la reanudación de mensajes de propaganda contra su régimen comunista desde altavoces surcoreanos.

Corea del Sur respondió con decenas de ataques de artillería contra distintos objetivos, y aunque Corea del Norte no devolvió el fuego, advirtió por carta a Seúl que tomará medidas militares si no se detiene en 48 horas la emisión de propaganda por los altavoces fronterizos, dijo el Ministerio de Defensa surcoreano.

En otra carta, el gobierno comunista norcoreano del presidente Kim Jong Un dijo que estaba dispuesto a resolver el prolongado conflicto aunque reiteró que considera la emisión de propaganda desde los altavoces como una “declaración de guerra”, informó el Ministerio de Reunificación surcoreano.

Corea del Sur, que detectó el ataque inicial, a las 15.52 (las 3.52 en Argentina), y otro posterior a las 16.15, a través de sus radares militares fronterizos, no sufrió daños personales o materiales, informó el Ministerio de Defensa de Seúl. Ni el gobierno ni los medios de Corea del Norte -un totalitarismo donde la prensa está fuertemente controlada- dieron información sobre los ataques surcoreanos.

Corea del Sur, que aseguró haber respondido con disparos de artillería de 155 milímetros hacia el Norte, elevó al máximo su nivel de alistamiento militar ante la posibilidad de nuevas agresiones del vecino comunista, e intensificó su vigilancia de las unidades militares fronterizas de Corea del Norte.

La presidenta surcoreana, Park Geun-hye, pidió a los máximos responsables de Defensa que “reaccionen firmemente” a las provocaciones del Norte, manifestó su vocero al agencia de noticias surocoreana Yonhap.

El gobierno surcoreano ordenó la evacuación de cientos de civiles de las poblaciones que se encuentran en las cercanías de la zona donde cayeron los proyectiles, y llevó a cabo una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad.

Estados Unidos, que tiene a 28.500 soldados estacionados en Corea del Sur, expresó su preocupación. “Estas acciones provocativas elevan las tensiones, y llamamos a Pyongyang a abstenerse de acciones y de comentarios que amenazan la paz y seguridad regionales”, dijo el Departamento de Estado norteamericano.

Rusia, por su parte, llamó a ambas Corea a la contención para evitar una escalada del conflicto militar. “En las actuales circunstancias, las partes deben mostrar la máxima contención, abstenerse de acciones capaces de agravar la situación y, lo más importante, evitar acciones con empleo de armamento”, demandó la Cancillería rusa en un comunicado.

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