El catedrático y productor Fabio Tacchini advirtió que, independientemente de las condiciones en las que se dé finalmente este ciclo productivo, Mendoza tiene que mejorar varias cosas, como "la cuestión varietal, el portainjerto a utilizar, el manejo del cultivo, del riego".
Está convencido de que "el problema de la caída de la producción de cereza en Mendoza, es la mala selección de variedades". Indicó que "hoy sí sabemos qué variedades tenemos que poner, que siempre van a llegar a la primavera habiendo cumplido sus horas de frío y con capacidad para brotar enérgicamente y ser polinizadas". Afirmó que "quien trabaje con las variedades adecuadas, seguramente va a tener éxito".
Si así no fuera, “habrá dificultades”, pero puntualizó que “hay medidas que se pueden tomar para mejorar la producción, como haber podado (lo que genera mejor energía de brotación en las plantas); tener en el suelo, la mayor cantidad de materia orgánica posible (eso aporta un equilibrio hormonal que produce flores más vigorosas); utilizar cianamida hidrogenada para uniformizar la floración en la primavera y tener muchas polinizadoras (en el caso de polinizaciones cruzadas), porque eso nos permite aprovechar mejor la ventana de clima durante la primavera”. De todos modos, el uso de variedades adecuadas no exime de aplicar estas recomendaciones. “Mientras más se las tenga en cuenta, mejor” señaló.
En otro orden, Tacchini remarcó que “la cereza es un cultivo muy apto para consorciarlo”. Por ejemplo, “en una propiedad con viñedos, tener una parte con cerezas porque las condiciones son tan variables, que en determinados momentos la cereza va a ser más rentable que el viñedo o que algún cultivo hortícola”.