4 de abril de 2015 - 00:00

La segunda caja negra del A320 de Germanwings revela que el copiloto aceleró en el descenso

El artefacto hermético que guarda parámetros del vuelo fue hallado el jueves. La información confirma que Lubitz estrelló el Airbus.

La segunda caja negra del avión de Germanwings revela que el copiloto, Andreas Lubitz, aumentó de forma voluntaria la velocidad del descenso antes de precipitar la aeronave en los Alpes franceses con 150 personas a bordo.

El piloto presente en la cabina utilizó el piloto automático para emprender el descenso hacia una altitud de 30 metros, y luego, varias veces durante el descenso, modificó el piloto automático para aumentar la velocidad del avión en bajada”, indicó ayer la Oficina de Investigaciones y Análisis de la aviación civil francesa (BEA).

El análisis de la primera caja negra, la que registra las conversaciones y los ruidos en la cabina de pilotaje, encontrada poco después de la catástrofe, había llevado a sospechar que Lubitz decidió suicidarse y arrastrar con él a la muerte a las otras 149 personas que se encontraban en el avión. La BEA no aporta elementos suplementarios, pero precisa que sus “trabajos continúan para establecer el desarrollo factual preciso del vuelo”.

Información clave

Los gendarmes franceses encargados de las operaciones de búsqueda en el lugar del siniestro, ocurrido el 24 de marzo, hallaron el jueves la segunda caja negra, Flight Data Recorder (FDR), que contiene los parámetros del vuelo. “Fue enviada a los locales de la BEA el jueves por la noche” y los equipos de la institución “empezaron las operaciones de apertura en cuanto llegó”, precisa el comunicado.

Esta caja contiene “500 parámetros”, entre ellos la velocidad, la altitud y el régimen de motor del avión, precisó el fiscal a cargo de la investigación, Brice Robin, en una conferencia de prensa en Marsella (sur).

El artefacto, del tamaño de una caja de zapatos, “estaba al fondo de un barranco profundo”, según la gendarmería.

En Alemania, la justicia indicó que Andreas Lubitz, de 27 años y con severos trastornos depresivos, había estado recabando información en internet y manuales sobre las puertas blindadas de los aviones en los días previos al vuelo mortal.

Se “informó sobre las maneras de suicidarse” y sobre “las puertas de cabina de pilotos y sus medidas de seguridad”, indicó la fiscalía de Düsseldorf, que está a cargo de la parte alemana de la investigación.

En Marsella, el fiscal Brice Robin destacó la convicción de los investigadores franceses de que el copiloto estuvo consciente hasta el momento del impacto, y que pareció haber intervenido en varias ocasiones para evitar que sonase la alarma de velocidad elevada.

La gendarmería francesa indicó el martes pasado que no hay más cuerpos en la zona del drama y que la evacuación de los restos humanos había terminado. El trabajo de los equipos consiste ahora en “recuperar los efectos personales” de los pasajeros, precisó.

Las autoridades francesas prometieron una rápida identificación de las restos de las víctimas en base a los análisis de ADN. No obstante, serán necesarias entre “tres y cinco” semanas para terminar las identificaciones, según el fiscal francés, que precisó que “fueron aislados 150 perfiles ADN”.

Esta catástrofe llevó a muchas compañías aéreas a instaurar una obligación de permanencia de al menos dos personas en la cabina de pilotaje durante los vuelos.

El A320 de la compañía alemana, que volaba de Barcelona a Düsseldorf, se estrelló el 24 de marzo en los Alpes franceses. Murieron las 150 personas que iban a bordo, de 20 nacionalidades distintas, principalmente alemanas y españolas.

Para hacer frente a las posibles demandas de indemnización de las familias, el consorcio de seguros de la compañía ya dispuso 300 millones de dólares, indicó Lufthansa, casa matriz de Germanwings.

Lubitz buscó información sobre la puerta blindada

Los investigadores encontraron una computadora portátil en el departamento de Andreas Lubitz en Duesseldorf y lograron recuperar sus búsquedas del 16 al 23 de marzo, señalaron los fiscales alemanes.

Ralf Herrenbrueck, portavoz de los fiscales, dijo en un comunicado que los términos que buscó Lubitz incluyeron tratamiento médico y métodos de suicidio. Al menos un día, el copiloto buscó palabras que incluyeron cierre de puertas de cabina y sus métodos de seguridad.

"Por una parte él se preocupaba, buscando tratamiento médico, pero por otra parte buscó tipos y formas de suicidio", dijo Herrenbrueck.
Los fiscales alemanes dijeron que los correos personales y las búsquedas de su computadora, cuyo historial en el buscador no había sido borrado, "apoyan la conclusión de que la máquina fue utilizada por el copiloto en el período relevante".

Por otra parte, se conoció que los investigadores también encontraron celulares entre los restos del avión cerca de Seyne Les Alpes, pero los teléfonos aún no se examinan a fondo, apuntó el teniente Jean-Marc Menichini sin ofrecer más detalles. Un reportero francés, que asegura haber visto un video en un celular, describió el desesperado sonido “de gritos” mientras el avión se precipitaba hacia las montañas.

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