5 de septiembre de 2015 - 00:00

La profundización del modelo ahoga las economías regionales

Los problemas de competitividad y financiero que muestra el sector del durazno industria son los mismos que se pueden observar en todas las economías regionales.

A cuento de esto, me parece interesante citar una anécdota que cuentan los actores del sector vitivinícola, como una especie de paradigma: cuando la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, en una reunión sectorial realizada en Casa Rosada a principios de año, les preguntó a los allí presentes: “¿Por qué producen algo que no se vende?”, en referencia a los crecientes excedentes del sector, todos (¿?), aparentemente, se quedaron sin respuesta.

Pues bien, la respuesta es sencilla: la política macroeconómica argentina, al menos desde el año 2012 a la actualidad, ha jugado en contra de las exportaciones de las economías regionales, como queda demostrado cuando se observa la tendencia de cualquier serie estadística que refleje los volúmenes enviados al exterior, ya sea que se trate del sector vitivinícola, frutícola (en fresco o industrializada), olivícola, hortícola, por citar los más relevantes a los intereses de los mendocinos.

Por tanto, es clara la salida coyuntural de este laberinto (si se lo observa con una mirada que parta desde el Interior hacia la macroeconomía): se necesita dotar de competitividad a las economías regionales, lo cual no quiere decir necesariamente devaluar la moneda local.

La Nación tiene en su cartera los instrumentos más poderosos de política económica para corregir esta distorsión, a saber (por citar algunos):
-Eliminar derechos de exportación 
-Incrementar reintegros a las exportaciones
-Agilizar la devolución de IVA a las exportaciones
-Compensar costos de transporte interno, carísimos respecto de cualquier competidor
-Financiamiento blando a través de los ministerios de Industria y de Agricultura

Ahora bien, lo más relevante es que son medidas de rápida implementación, y esto es vital, ya que el sector analizado necesita comprometer la compra de insumos tres meses antes de la cosecha.

En definitiva, la respuesta a la pregunta presidencial es: las economías regionales tienen una estructura productiva que excede el mercado interno y, de no ser atendidas rápidamente por parte del PEN, los ajustes sobrevendrán por el lado más débil de la cadena: el precio que recibirán los productores y la pérdida de empleos en las zonas rurales (como ya viene ocurriendo).

Además, el Gobierno Provincial hoy se encuentra jaqueado financieramente por sus propios errores en materia administrativa y, como si fuera poco, está en franca “retirada”. Por lo cual, no tiene poder de fuego ni incentivos para intentar recomponer la situación.

No obstante, nobleza obliga, considero que debería ponerse al frente del reclamo ante la Nación, juntamente con los líderes de los sectores empresario, productivo, gremial, oposición, etcétera, ya que en este barco llamado Mendoza navegamos todos.

LAS MAS LEIDAS