La prioridad es impedir que los barcos dejen las costas libias, país que se convirtió en un centro neurálgico del tráfico de seres humanos hacia Italia y Malta. Pero mientras el país no esté estabilizado, la capacidad de acción es muy reducida, señalan fuentes diplomáticas.
Los dirigentes europeos deberán definir sobre una operación militar para “identificar, capturar y destruir los barcos antes de que sean utilizados por los traficantes”.
La operación “Atalanta” de la UE contra la piratería en las costas de Somalia, citada como modelo, fue autorizada por el gobierno somalí y opera bajo una resolución de las Naciones Unidas. Lanzada en 2008, se concentró tres años después en los barcos utilizados por los piratas cuando estaban en los puertos.
La confiscación y destrucción de las embarcaciones utilizadas por los traficantes de seres humanos puede llevarse a cabo en una intervención en el mar para rescatar inmigrantes.
Pero sólo la Armada italiana y maltesa pueden hacerlo en sus aguas territoriales. Los buques europeos implicados en las operaciones Tritón en Italia y Poseidón en Grecia no disponen por el momento de un mandato para hacerlo.