24 de marzo de 2017 - 00:00

La policía evitó otro atentado en Bélgica

Un conductor fue detenido por circular a alta velocidad por una avenida principal. Llevaba armas en el vehículo.

Las fuerzas de seguridad belgas detuvieron ayer a un conductor por circular a “gran velocidad” por la principal arteria comercial de Amberes (norte) con armas en el maletero, un día después de que tres personas murieran en un ataque yihadista en Londres.

Alrededor de las 10.45 (6.45 argentina), un vehículo con matrícula francesa circulaba por la arteria comercial de Meir a “gran velocidad”, “poniendo en peligro en varias ocasiones” a los peatones, indicó la fiscalía federal belga, encargada de los dosieres de terrorismo.

El primer ministro belga, Charles Michel, evitó calificar los hechos de ataque, evocando simplemente un “incidente sospechoso”. Una fuente de las autoridades belgas emplazó a conocer primero lo que la investigación revele sobre “sus intenciones”.

Las fiscalía belga identificó al detenido como Mohamed R., un hombre de 39 años de nacionalidad francesa y residente en Francia, aunque una fuente de la policía gala aseguró que se trata de un tunecino con tarjeta de residencia en Francia.

El conductor “se dio a la fuga” cuando “militares intentaron interceptar el vehículo”, antes de ser detenido “un poco más tarde” por “el equipo de intervención rápida de la policía de Amberes”, indicó el ministerio público. No se informó de eventuales heridos. En el maletero del vehículo, las fuerzas de seguridad hallaron “armas blancas” y “un bidón” con un “producto todavía por determinar” en su interior, así como un fusil, precisó.

Según una fuente cercana a la investigación, el hombre, conocido por hechos de delitos comunes, se encontraría “bajo la influencia” de alguna substancia, que no pudo precisar.

“Según las primeras informaciones no estaba fichado como radicalizado”, indicó otra fuente próxima a la investigación, que precisó que las únicas infracciones conocidas de este hombre residente en Lens (norte de Francia) giraban en torno a conducir en estado de embriaguez o al consumo de estupefacientes. El jefe de la policía local, Serge Muyters, describió en rueda de prensa al conductor como "un hombre de origen norteafricano”, que iba vestido de “camuflaje”.

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