10 de mayo de 2015 - 00:00

La OMS declaró el final de la epidemia de ébola en Liberia

Tras 42 días -el doble del lapso de incubación del virus- sin un caso, concluye la emergencia en uno de los países más afectados.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dio por terminada la epidemia de ébola en Liberia después de transcurridos 42 días sin nuevos casos, anunció ayer la organización en una ceremonia oficial, junto a la presidenta del país.

El fin de la epidemia ha sido declarado tras 42 días de vigilancia -el doble de la duración máxima de incubación del virus- sin que se registrara ningún nuevo caso, según las directivas de la OMS.

El hecho fue anunciado en Monrovia por Alex Gasasira, un responsable de la OMS durante una ceremonia en la sede de la célula de crisis anti-ébola, en presencia de la presidente liberiana Ellen Johnson Sirleaf.

“Hoy (por ayer), 9 de mayo de 2015, la OMS declara a Liberia libre de la transmisión del virus del ébola. Han pasado 42 días desde el último caso confirmado en laboratorio”, afirmó Alex Gasasira.

“La epidemia del ébola en Liberia ha terminado” añadió. Ello supone una “éxito monumental” para el país, donde en un año, más de 4.700 personas, de un total de 10.500 casos, han muerto.

El representante de la OMS dio las gracias al gobierno y a la población del país, “cuya determinación para vencer el ébola nunca vaciló y cuya valentía nunca se debilitó”.

La presidenta Sirleaf también se congratuló por el anuncio, que pone fin a la epidemia más grave de este virus desde 1976, y dio las gracias en particular al personal médico, el más afectado por el virus, con 189 muertes de un total de 380 casos, según cifras de la OMS.

“Doy las gracias a todos los liberianos por sus esfuerzos. Cuando se declaró la epidemia de ébola estábamos perplejos. Llamamos a nuestros profesionales y pusieron lo mejor de sí mismos en la lucha”, afirmó.

Nyaningo Kollie, de 40 años, chofer de taxi en Monrovia, quien perdió a un hermano a causa del virus, manifestó su mezcla de sentimientos ante la noticia. “Estoy triste porque esto no puede devolverme a mi hermano, pero contento, porque su asesino por fin fue controlado” afirmó.

La Cruz Roja Internacional también manifestó que “celebraba” la noticia, aunque se manifestó “prudentemente optimista”.

“Hay mucho trabajo por hacer para apoyar a las familias”, destacó un vocero de la organización internacional.

La OMS recordó que no se puede bajar la guardia y que Sierra Leona y Guinea, los dos países vecinos que junto a Liberia han sido los más afectados por el brote del virus, siguen padeciendo la enfermedad, ahora en retroceso.

Desde su aparición en el sur de Guinea, en diciembre de 2013, el virus ha dejado más de 11.000 muertos de un total de 26.500 casos, principalmente en estos tres países del oeste de África.

Otros seis países tuvieron que hacer frente a uno o varios casos de Ébola importados de los tres estados más afectados: Mali, Nigeria, Senegal, España, Gran Bretaña y Estados Unidos.

Fin de los sufrimientos

Para Liberia, el anuncio del fin oficial de la propagación supone el epílogo de más de un año de sufrimientos, frustraciones y sacrificios inhumanos, cuando el país aún se recuperaba de 14 años de guerras civiles (1989-2003), que causaron 250.000 muertos y el derrumbe del estado.

En lo peor de la epidemia, periodistas de las agencias internacionales dieron testimonio de escenas apocalípticas: enfermos rechazados en centros médicos saturados, cadáveres incinerados por decenas, regiones enteras sometidas a cuarentena. Y, en ese contexto, muchas familias tuvieron que encerrarse en sus casas, sin víveres, sin agua, tal como ocurrió en agosto de 2014 en Ballajá, cerca de la frontera con Sierra Leona.

El virus se esconde en los ojos y el semen

Por primera vez, se halló ébola en los ojos de un paciente meses después de que el virus fuera eliminado de su sangre.
Se trata de un médico estadounidense, Ian Crozier, de 43 años, quien fue diagnosticado con ébola en setiembre mientras trabajaba con la

Organización Mundial de la Salud (OMS) en Sierra Leona. Fue atendido en la unidad especial para pacientes con ébola en el Hospital de la Universidad Emory en Atlanta, y dado de alta en octubre, cuando el virus ya no era detectado en su sangre.

Dos meses después, Crozier empezó a tener problemas en un ojo, el izquierdo. Le ardía, tenía sensibilidad a la luz, su visión había cambiado de 20/15 a 20/10, y tenía la sensación de tener algo adentro.

La presión ocular era tan alta que amenazaba su visión. Le diagnosticaron uveítis: una inflamación severa del ojo, pero cuando tomaron una muestra de fluidos oculares quedaron en shock al comprobar que la causa de la inflamación era un virus: el del ébola. El líquido ocular contenía el virus, pero las lágrimas y el tejido exterior del ojo no.

Ello indica que el contacto casual con un sobreviviente del ébola no representa un riesgo para la salud, pero muestra que necesitan revisarse por problemas oculares, dijo el médico que lo atendió.

“Crozier todavía no recupera del todo la vista, pero sigue mejorando”, agregó el oftalmólogo.

El doctor Jay Varkey, especialista en enfermedades infecciosas en Emory, dijo que los que cuidaron de Crozier utilizaron equipo protector y durante semanas se revisaban ellos mismos en busca de síntomas de ébola, como medida de precaución.
La revista médica New England Journal of Medicine publicó la novedad en internet.

Pero ¿por qué el virus se alojó allí? Los ojos son para el virus un reservorio donde esconderse, una parte del cuerpo que está bastante aislada del sistema inmunológico. Una vez allí, el virus se replica, pero no se expande al resto del cuerpo. Es como encontrar la única habitación tranquila en una fiesta, explicaron los médicos.

El ébola ha infectado a más de 26.000 personas desde diciembre de 2013 en el occidente de África. Algunos sobrevivientes han reportado problemas oculares, pero se desconoce qué tan frecuentemente ocurren. También se cree que el virus permanece en el semen durante varios meses.

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