Las voces azules se hicieron esperar. Más de la cuenta. Y era lógico. Mientras un grupo de hinchas de Gimnasia aplaudía a sus jugadores desde la escalera adyacente al vestuario, desde el interior del camarín del Azul la puerta permanecía herméticamente cerrada.
Luego de varios minutos, la delegación azul salió toda junta y sólo tres futbolistas se pararon a dialogar con la prensa: Sergio Rodríguez, Nicolás Quiroga y Daniel Imperiale. El resto, agachó la cabeza y perpetró la mirada en el piso. Era lógico.
Independiente perdió un largo invicto contra Gimnasia. Sin embargo, lo que más dolió en el seno del Azul fue la forma.
Es que salvo los últimos cinco minutos del partido, cuando generó dos chances claras para empatarlo, el equipo no mostró hambre ni rebeldía ante la desventaja. Fue la marcha del dolor y la bronca.
A Daniel Imperiale, casi con lágrimas en los ojos, le costó encontrar palabras para explicar la situación. Y Sergio Rodríguez dijo: "No sé si Gimnasia lo ganó bien o mal. En definitiva, lo ganó. No hay que buscarle más vueltas".