El domingo 21 de octubre de 1984, Huracán (LH) alcanzó la cima del fútbol mendocino. Ante una multitud en el Malvinas Argentinas, venció 3 a 1 a Gimnasia y Esgrima y conquistó su primer título de Primera División. Tras 44 años de frustraciones, el Globo alcanzó la gloria.
La consagración tuvo un condimento especial: el equipo salió a disputar el partido con camisetas prestadas, en una situación tan insólita como inolvidable. Pero aquella anécdota fue apenas una parte de una historia construida con esfuerzo, cambios sobre la marcha y una revancha largamente esperada.
El grito sagrado
El título de 1984 comenzó a gestarse, en buena medida, con la frustración del año anterior. En 1983, Huracán había conseguido clasificarse a las semifinales del Clausura, pero volvió a encontrarse con Gimnasia y Esgrima, su verdugo en una instancia decisiva. Después de empatar 3 a 3 en el primer encuentro, perdió 3 a 2 en la revancha y quedó nuevamente al margen de la definición.
La ilusión se renovó para la temporada siguiente. Con Norberto Parma en la presidencia y Hugo Peña como vicepresidente, la dirigencia contrató a Sergio Abel Vázquez como entrenador y a Francisco Romero como preparador físico. El plantel reunió a futbolistas identificados con el club y a refuerzos de experiencia, en una apuesta que buscaba transformar las buenas actuaciones en un campeonato.
Sin embargo, el primer semestre volvió a dejar una frustración. Huracán llegó a las semifinales del Apertura, pero Gimnasia se impuso con claridad en la revancha, por 4 a 0, después del empate 1 a 1 en la ida. A la eliminación se sumaron dificultades económicas y atrasos en el pago de sueldos y premios, un escenario que derivó en las renuncias de Vázquez y Romero.
Abajo, Huracán (LH) posa con camisetas prestadas, en la previa de una final que marcó el primer logro lasherino en la Liga Mendocina.
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Francisco Manuel Ontiveros asumió la conducción técnica y Armando Brusadín quedó a cargo de la preparación física. Con el nuevo cuerpo técnico, el Globo encontró el rumbo en el Clausura. Superó al Centro Deportivo Rivadavia en semifinales, en una serie que necesitó una definición por penales, y luego derrotó al Atlético Club San Martín en la final, también desde los doce pasos, tras repartirse las victorias.
El título del Clausura le abrió la puerta a una nueva definición con Gimnasia, ganador del Apertura. Esta vez, el Globo tendría la oportunidad de cambiar su historia.
Dos finales para la eternidad
El primer capítulo se disputó el domingo 14 de octubre. Huracán ganó 1 a 0 con un remate extraordinario de Pedro Fóppoli desde casi 45 metros. El disparo se convirtió en una de las grandes imágenes del fútbol mendocino y quedó bautizado como "el foppolazo del año".
Una semana después, el 21 de octubre, llegó la definición. El Malvinas Argentinas fue escenario de una jornada que quedó grabada en la memoria de los hinchas lasherinos, no solo por el resultado, sino también por una curiosa emergencia en los vestuarios.
El utilero de Huracán, de apellido Vargas, se había confundido con el horario y todavía no había llegado con la indumentaria del plantel. Sin margen para esperar, los futbolistas debieron salir a la cancha con camisetas blancas prestadas por Andes Talleres, mientras que Godoy Cruz Antonio Tomba facilitó pantalones, medias y botines que habían utilizado sus juveniles en el encuentro preliminar.
Hasta hubo que resolver una necesidad particular: Fóppoli calzaba el número 45 y consiguió un par gracias a Rafael León, jugador de Talleres. Según recordó años después el capitán Rafael "Ratón" Giardini, los futbolistas posaron para la fotografía previa con los brazos cruzados, para ocultar la publicidad de las camisetas ajenas. Durante el descanso apareció finalmente el utilero y el equipo pudo recuperar su vestimenta habitual.
La anécdota quedó como una postal de aquella tarde, aunque lo verdaderamente importante sucedía dentro del campo de juego.
Mario Moyano abrió el camino con dos goles, a los 34 y 76 minutos, mientras que Marcelino Blanco marcó el restante a los 39. Oscar Quintana descontó para Gimnasia, pero el 3 a 1 selló la victoria y desató el festejo del pueblo lasherino.
Entre los protagonistas de aquella campaña también estuvieron el arquero Félix Orangel Martínez, José Alberto Bravo, Daniel Pérez, Ricardo Lucero, Oscar Fornari y Norberto Avendaño, entre otros futbolistas que formaron parte de un equipo que supo sobreponerse a las dificultades.
Un título que abrió otra puerta
El campeonato de 1984 fue mucho más que una vuelta olímpica. Para Huracán Las Heras significó conquistar su primer título de Liga Mendocina y dejar atrás décadas de frustraciones. También le permitió representar a Mendoza en el Campeonato Nacional de 1985, un desafío que llevó al club a competir en el escenario del fútbol argentino.
El plantel de Huracán (LH) que en 1985 afrontó el Torneo Nacional, llevando los colores del Globo a la máxima competencia del fútbol argentino.
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La historia del Globo campeón quedó asociada a los goles de Moyano y Blanco, al remate inolvidable de Fóppoli y a una camiseta prestada que terminó siendo parte de la leyenda. Pero, sobre todo, quedó ligada a la perseverancia de un equipo que encontró la respuesta después de varias caídas.
El 21 de octubre de 1984, Huracán Las Heras no solo venció a Gimnasia. Transformó una larga espera en una celebración histórica y escribió una de las páginas más recordadas del deporte mendocino.