La reunión del martes pasado en Washington entre representantes de Cuba y Estados Unidos para discutir la cuestión de los derechos humanos sirvió para facilitar el conocimiento sobre la "realidad" cubana, explicó el subdirector de Asuntos Multilaterales y Derecho Internacional de la Cancillería cubana, Pedro Luis Pedroso, que insistió en el ambiente de "respeto" que signó la conversación.
"Hay un desconocimiento por lo general sobre la realidad cubana. Y yo creo que esto es un mecanismo que nos permite justamente eso: permitir un mayor conocimiento de nuestra realidad", resaltó Pedroso, que encabezó la delegación cubana en la capital estadounidense.
El encuentro, celebrado dentro del ciclo de conversaciones iniciados en diciembre entre la habana y Washington, se desarrolló en un "ambiente profesional y de respeto", aunque "ratificó que existen profundas diferencias entre ambos Gobiernos respecto a las concepciones y al ejercicio de los derechos humanos", reseñó el funcionario.
Para Pedroso, "estas conversaciones sirven para intercambiar e identificar cuáles son los intereses y las posiciones de las respectivas partes".
La parte cubana expresó sus preocupaciones sobre la persistencia de patrones de discriminación y racismo, el abuso y la brutalidad policial, los derechos humanos en la lucha contra el terrorismo, las torturas, la compleja situación jurídica de los prisioneros en Guantánamo y lo que considera falta de libertades sindicales en Estados Unidos.
"Hemos querido expresar temas en sentido general que no sólo preocupan a Cuba, sino a toda la comunidad internacional, y sobre los cuales hay también un debate dentro de la sociedad norteamericana", explicó. Al revés, sobre las preocupaciones en materia de derechos humanos que la parte estadounidense trasladó a la delegación cubana, Pedroso se limitó a decir que "son las usuales que han estado en todos los medios, que parten justamente de un desconocimiento de la realidad" de la isla.
"Estas conversaciones en definitiva ratifican la disposición de Cuba de involucrarnos en un diálogo sobre cualquier cosa con Estados Unidos, siembre sobre la base del respeto y la reciprocidad", reiteró. Estados Unidos y Cuba mantuvieron el pasado martes una primera reunión sobre derechos humanos, el tema más espinoso en el proceso de acercamiento bilateral, en la que dejaron claras sus marcadas diferencias pero aplazaron cualquier debate a fondo sobre el asunto.
Como parte de ese acercamiento y de las reformas encaradas en la isla, se supo hoy que el portal de alquiler de viviendas particulares Airbnb desembarcó en Cuba, lo que la convirtió en la primera de las empresas que ofrece alojamiento a los ciudadanos estadounidenses que cumplan los requisitos aprobados por el Gobierno para visitar territorio isleño.
Tras el anuncio del deshielo de las relaciones, el presidente Barack Obama levantó por orden ejecutiva algunas de las restricciones para viajar a Cuba, aunque los estadounidenses no pueden simplemente alegar motivos turísticos para ir, sino que tienen que argumentar que su viaje se debe a asuntos tales como actividades educativas, encuentros profesionales, proyectos humanitarios o competiciones deportivas.
"Hoy, estamos orgullosos de dar la bienvenida a Cuba a la comunidad global Airbnb. A partir de esta semana habrá una lista de anfitriones en Cuba de más de 1.000 de hogares en Airbnb", anunció la compañía en su página web. "Por primera vez en décadas, los viajeros estadounidenses autorizados tendrán la oportunidad de experimentar la auténtica hospitalidad cubana en los hogares de toda la isla", agrega.
El país caribeño ya contaba con una importante red de casas particulares que ofrecían alojamiento a los visitantes extranjeros, pero con el anuncio del progresivo aperturismo estadounidense se espera que la oferta se incremente de acuerdo a la demanda que generará Estados Unidos.