14 de abril de 2015 - 00:00

La “franqueza” de Francisco debilita a Turquía frente al EI

El Santo Padre, durante la misa de ayer, destacó que “el camino de la Iglesia es el de la franqueza” en un claro mensaje que no revisará sus declaraciones del domingo.

Ciudad del Vaticano. La “franqueza” del papa Francisco al referirse al “genocidio armenio” en 1915, corre el riesgo de debilitar a Turquía, un actor clave para la paz en la región, donde la organización extremista Estado Islámico ha atacado a la minoría cristiana en muchas ocasiones.

Francisco defendió ayer la posición de la Iglesia de considerar un verdadero “genocidio” las masacres de armenios hace un siglo pese a que con ello irritó a las autoridades turcas, que calificaron de “insulto” la declaración del papa y retiraron a su embajador en el Vaticano.

“El camino de la Iglesia es el de la franqueza” afirmó el Papa durante la misa matutina de ayer, en un claro mensaje de que no entiende revisar sus declaraciones.

“No podemos silenciar lo que hemos visto y escuchado”, agregó el Pontífice argentino.

El discurso de Francisco, pronunciado el domingo durante una misa en la basílica de San Pedro, desencadenó una grave crisis diplomática entre el Vaticano y Turquía, aliada importante en la lucha contra el islamismo radical que está siendo devastador para las comunidades cristianas de Oriente Medio.

Francisco, quien visitó en noviembre pasado Turquía, evitó en esa ocasión hablar de ese espinoso tema tanto con las autoridades como con los periodistas.

El Papa argentino conoce bien el caso ya que en su país de nacimiento reside una importante comunidad de 100.000 armenios, la mayor en América Latina.

El gobierno de Armenia, país independiente desde 1991, estima que cerca de 1,5 millones de personas fueron exterminadas entre 1915 y 1917, y que se trató de un genocidio, pero Turquía insiste en que no hubo ningún plan de exterminio de la población armenia y que se trató de un conflicto civil.

“Desde que vivía en Buenos Aires se ocupaba de la cuestión armenia. El Papa quiere restaurar la memoria común, paso fundamental para lograr la paz”, escribió la vaticanista del diario Il Messaggero Franca Giansoldato.

“Destruir un pueblo es genocidio (...) Turquía se niega admitirlo en el extranjero, aunque internamente hay quienes logran hablar de ello”, explicó el historiador Marcello Flores D'Arcais, quien acaba de publicar un libro en Italia sobre el genocidio armenio.

La negativa del gobierno de Ankara a admitir la tragedia ha sido uno de los obstáculos para que Turquía sea admitida en la Unión Europea.

Memoria y perdón

“Parecía que el papa iba a mantener la línea prudente, como hicieron todos los pontífices hasta Juan Pablo II, el primer Papa que reconoció el genocidio armenio en el año 2000. Si Francisco no hubiera hablado (con ocasión de la conmemoración por los 100 años de las masacres, ndr) le fallaba a los armenios y también a los turcos que luchan por tener relaciones de verdad con los armenios”, comentó el historiador Andrea Riccardi, otro experto en el tema.

“La memoria y la condena de los horrores del pasado sirven a impedir que se repitan, como desgraciadamente está ocurriendo en muchas partes, incluyendo el Medio Oriente”, lamentó el patriarca católico armenio Nerses Bedros en declaraciones a la agencia católica Fides.

La indiferencia mundial

En su homilía del domingo, Francisco lamentó la “indiferencia” con que el mundo asiste a las masacres que se cometen hoy en día en muchas partes del mundo y en particular contra los cristianos de Oriente Medio y Africa.

La organización cristiana Puertas Abiertas estima que actualmente más de 150 millones de cristianos sufren persecuciones en el mundo.

“Parece que la familia humana rechaza aprender de sus propios errores causados por la ley del terror y así, aún hoy, hay quien trata de eliminar a sus semejantes con la ayuda del silencio cómplice de otros que permanecen como espectadores”, denunció Francisco.

El Papa instó también a Armenia para que emprenda el camino de “la reconciliación”, un llamado para que normalice sus relaciones con Turquía.

Por su parte Turquía, que suele amenazar con sanciones económicas a los países que reconocen las matanzas de hace un siglo, calificó de “inaceptable” la declaración de Francisco y considera que “la historia ha sido instrumentalizada con fines políticos”.

Pedido de la Unión Europea

La Unión Europea llamó a Turquía y Armenia a normalizar sus relaciones luego de que unas declaraciones del Papa Francisco en torno a la matanza de armenios por parte de turcos otomanos hace 100 años agudizaran las fricciones entre ambas naciones.

La vocera de asuntos exteriores de la UE, Maja Kocijancic, dijo el lunes que el grupo llama a los países a “considerar pasos adicionales, representativos, que lleven a una reconciliación completa”.

El Papa Francisco dijo el domingo al conmemorar la masacre de armenios que ésta había sido “el primer genocidio del siglo XX”.

Turquía niega que esa matanza se considere un genocidio. Ankara llamó a consultas a su embajador y acusó al papa de alentar el odio.
Turquía y Armenia firmaron un acuerdo en 2009 para abrir sus fronteras y establecer lazos diplomáticos pero la medida no se ha puesto en marcha.

El Parlamento Europeo conmemorará el centenario de la masacre mañana en una ceremonia en Bruselas. Agencia AP

Ankara redobló su ofensiva contra el Papa

Utilizar el término “genocidio armenio” revela una postura contradictoria y discriminatoria, afirmó hoy el canciller turco, Mevlt Cavusoglu, en referencia al sermón de Francisco pronunciado el domingo, al conmemorar el centenario del “exterminio terrible y sin sentido” de un millón de armenios en 1915.

“El genocidio es un concepto legal. Pero las declaraciones del Papa revelan una discriminación de los musulmanes y turcos frente a los cristianos”, aseguró el ministro en declaraciones a la agencia semipública Anadolu durante su visita en Ulan Bator.

“Aquí hay una contradicción y discriminación”, insistió Cavusoglu, y defendió la versión oficial de Turquía que considera las masacres de armenios en 1915 como consecuencia de una situación de conflicto en la que murieron también colectivos musulmanes.

Turquía, que condenó inmediatamente las declaraciones de Francisco y llamó a su embajador ante el  Vaticano a consultas en Ankara, no excluye ahora nuevas medidas contra el Vaticano.

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