La corrupción en Argentina

La ex presidente y actual candidata a senadora  nacional de Unidad Ciudadana, Cristina Kirchner, reconoció que durante sus ocho años de gobierno hubo hechos de corrupción y funcionarios corruptos. "No creo que haya ningún Gobierno en el mundo exento de funcionarios que cometan corrupción", aseguró.

Es posible que sea verdad que ningún gobierno está exento de tener funcionarios corruptos, pero nunca ha existido la cantidad de actos de corrupción como los que están apareciendo en la actualidad.

Pero el problema no es solo la corrupción, es la forma burda e inexplicable de cómo se llevaron a cabo esos actos corruptos.

Primero nos sorprendió un ex funcionario que tiraba bolsas con miles de dólares en un convento.

Luego aparecieron otros que nos dan cuenta de lo burdo que fueron esos actos.

Un gremialista aparece quedándose con cien automóviles. Aparte de tener un avión, un helicóptero y un barco, aparece siendo propietario de decenas de vehículos, algunos de ellos, de alta gama.

Cualquier ciudadano común puede pensar que algún funcionario robó y se quedó con dos o tres automóviles. Pero cien de ellos. ¿Como puede llegar una persona a ser tan corrupta, como para quedarse con una centena de vehículos?

Hasta es obsceno pensar en que alguien pueda poseer una centena de coches, porque nunca va a poder usarlos todos. Robar para tener tres o cuatro de ellos, es razonable, aunque no deje de ser un delito. Pero tener cien vehículos, es ilógico hasta para el más corrupto de los funcionarios.

Si a eso le agregamos las cuentas con dólares en los bancos, las mansiones que tienen en lugares prohibidos para cualquier trabajador o empresario, los aprietes efectuados y las coimas exigidas, tenemos que terminar pensando en que era imposible que no se pudieran descubrir esos actos delictivos.

No es aceptable pensar que un funcionario roba, pero hace. Nadie debe robar. Nadie debe enriquecerse en la función pública. El funcionario está para servir al pueblo, no para esquilmarlo.

Y si se desvía de su función, debe ser castigado. Esperemos que la Justicia -que hasta ahora ha dejado mucho que desear- cambie de actitud y comience a castigar a los que roban, a los que delinquen y sobre todo, a los que desde la función pública, se enriquecen ilícitamente.

Osvaldo Enrique Arriaga
Abogado
DNI 6.800.735

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