A partir de hoy, las cenizas de Castro recorrerán la ruta en sentido contrario, en una procesión solemne hasta el lugar de su descanso final. El viaje previsto está cargado de simbolismo.
A partir de hoy, las cenizas de Castro recorrerán la ruta en sentido contrario, en una procesión solemne hasta el lugar de su descanso final. El viaje previsto está cargado de simbolismo.
La llamada Caravana de la Libertad que por 6 días encabezó Fidel Castro en 1959 fue uno de sus momentos más victoriosos. La caravana que ahora llevará las cenizas de Castro recorrerá una nación totalmente diferente a la que abanderó hace más de cinco décadas.
La Caravana de la Victoria de Castro salió de Santiago, donde comenzó la revolución, recorriendo localidades y ciudades rurales. Para muchos cubanos fue la primera oportunidad de lograr un atisbo del hombre vestido de verde oliva que había depuesto al gobierno corrupto del dictador Fulgencio Batista. En ciudades como Jiguani y Santa Rita, la gente acudió a las calles para ver a los rebeldes pasando en vehículos todoterreno.
Algunos cubanos dijeron que la caravana simboliza la lealtad continuada de la isla a la revolución. Julexis Hernández, auditora de banco, recordaba haber visto actos anuales conmemorando la victoriosa marcha de Castro a La Habana desde que era niña.
“Siempre ha sido la caravana de la victoria. Y esta sería la caravana de la tristeza”, dijo mientras esperaba con una colega para presentar sus respetos en el monumento público en La Habana.
Otros, afirmaron que el último viaje de Castro no les importaba. “Para mí no simboliza nada. Ya murió”, dijo Alejandro Gómez García, pintor de casas.