8 de octubre de 2015 - 00:00

Krzysztof Olaf Charamsa: “El mensaje de amor de Dios es para todos, incluso homosexuales”

El padre Charamsa sorprendió al mundo declarando su homosexualidad y presentando a su pareja -el catalán Eduard Planas- justo un día antes del Sínodo sobre la Familia. Por su “sincericidio”, perdió su alto cargo en el Vaticano.

Krzysztof Olaf Charamsa, prelado polaco, de 43 años, miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe y profesor en las universidades pontificias, convocó el pasado sábado una conferencia de prensa en un restaurante del centro de Roma para anunciar su homosexualidad y presentar a su compañero sentimental, el catalán Eduard Planas. Lo hizo apoyado por el Global Network of Rainbow Catholics, una asociación de homosexuales católicos y ese mismo día aparecía una entrevista en el Il Corriere della Sera y en la edición polaca de la revista Newsweek y además anunciaba la aparición de un libro en italiano y polaco sobre su historia personal.

-¿Por qué escogió el sábado 3 de octubre, el día antes de que empezara el Sínodo Ordinario de Obispos para la Familia, para declararse homosexual? ¿La fecha fue una casualidad o la eligió deliberadamente?

-Para mí ha sido un proceso muy personal, existencial, que conlleva un gran cambio en mi vida, como suele suceder en todo “coming out”. La fecha en parte viene preparada por un tiempo de reflexión, moderación, espiritual e intelectual. He tenido que luchar contra el estrés, el miedo, el complejo, el odio inculcado de mí mismo. La fecha es el resultado de años pero también de circunstancias que he vivido en tiempos muy cercanos.

He vivido el tiempo de preparación del Sínodo de los Obispos desde dentro de la Congregación para la Doctrina de la Fe con tensión. No había colaboración con el Papa Francisco, diría incluso que ha existido un boicot, un ataque de carácter político. Y además he recibido advertencias verbales por mis posiciones simplemente benévolas acerca de los derechos de las personas homosexuales y el respecto al derecho de las naciones. Y eso que siempre he defendido la doctrina de la Iglesia y no he expresado jamás ningún posicionamiento incorrecto.

-¿Cuándo se dio cuenta de que no podía seguir escondiendo su manera de pensar y de vivir?

-Como hombre y como capellán ha llegado un momento en que me doy cuenta de que no puedo estar al margen de unas personas que son odiadas. Quiero ser transparente con ellos, pasar de las tesis a la vida, de las ideas a la revelación de la realidad. Defiendo el derecho individual a vivir el propio amor y no importa si la persona ya ha estado casada una vez, si es homosexual o heterosexual. El mensaje de amor de Dios es para todos. Creo que al revelar mi homosexualidad no hago más que cumplir con mi obligación de sacerdote. 
Llegó un momento que ya no podía más y ahora me siento feliz. Me he liberado. La fecha de mi anuncio no es lo importante, nunca hubiese sido un momento oportuno. Y en todo caso mi anuncio quiere ser también un mensaje para el Sínodo que empieza.

-¿Esperaba la reacción del Vaticano de apartarlo de la Congregación para la Doctrina de la Fe y de la docencia en universidades pontificias?

-No me ha sorprendido.

-Usted ha afirmado que lo que la Iglesia quiere es la abstinencia total y una vida sin amor, y que esto no es humano. ¿Niega entonces la existencia del amor sin sexo?

-¡Noooo! me refería al celibato impuesto. En la Iglesia latina la persona que se siente llamada por Dios es obligada al celibato. En cambio, en la iglesia oriental el candidato llamado por Dios puede elegir entre el celibato o el matrimonio. Lo que hace la Iglesia católica es inhumano. Impone, exige, con obediencia ciega. Yo respeto a las personas que deciden vivir solas, a los singles, y naturalmente creo que ellos pueden servir perfectamente a la sociedad. ¡Hay célibes fantásticos! Pero no acepto el celibato impuesto, esto si que es inhumano, porque obliga a una cierta asexualidad. Como no tenemos experiencia sobre nuestra propia sexualidad, vivimos en un complejo, en un estrés, y esta búsqueda personal sobre cómo expresar el deseo sexual la tenemos que hacer muchas veces solos. Y eso nos lleva muchas veces a una doble vida.

Yo ya he dicho claramente quien soy, pero el problema de la doble vida de la institución clerical sigue existiendo.

-Sorprende su afirmación de que "el clero es ampliamente homosexual y también, por desgracia, homófobo hasta la paranoia".

-Mi experiencia me dice esto, ya sé que es subjetivo, pero estoy convencido de que el porcentaje de homosexuales entre los curas es muy alto, diferente según los países. Y creo que el porcentaje de homosexualidad en la Iglesia es más alto que en la sociedad.

-¿Por qué?

-Son muchas razones. En el pasado hubo personas para las que la única posibilidad de realizarse socialmente fuera del matrimonio era la corporación clerical. Yo mismo elegí ser cura porque como homosexual tenía una sensibilidad, un sentido de la trascendencia, una espiritualidad que me acerca a lo religioso. Otra razón es que la corporación del clero es una sociedad de hombres, como el ejército, o incluso como las prisiones.

Sólo es posible una amistad entre hombres y la mujer no existe, se la ve como un ser diferente a nosotros. Y muchos, y siento decirlo, la ven como un ser inferior a los hombres, que está a nuestro servicio.

-¿Cree que algún día la Iglesia católica llegará a aceptar sacerdotes casados y además con otro hombre? ¿El Papa Francisco dará pasos en este sentido?

-No lo sé. Creo que el Papa Francisco ha cambiado ya muchas cosas, él se dirige al corazón de las personas. Creo que está empezando por cambiar la mentalidad de la Iglesia, pero cambiar la Doctrina es más difícil. Lo que está claro es que no puede mantenerse ese doctrinarismo cerrado, no podemos seguir diciendo al mundo que los estudios sobre la homosexualidad son producto de un lobby influyente y nada más.

Mi experiencia en la Congregación para la Doctrina de la Fe, el sitio más elitista, la cima del poder, el lugar que debería ser modelo de reflexión y de realización del mensaje del Concilio Vaticano II, donde he estado doce años, me dice que hay mucha resistencia. Pero el tiempo está cambiando y la doctrina oficial deberá afrontar con humildad, con transparencia, naturalmente con moderación el evangelio. La Iglesia debe ser el puente entre Dios y la humanidad y no puede entrar en guerra. El Sínodo debería ser un momento para el diálogo y no para las más bajas políticas ancladas en el pasado. Pero confío en el Papa Francisco, que es un modelo, que sabe perder el tiempo para escuchar y dialogar.

-Antes de su rueda de prensa, escribió una carta al Papa. ¿Cree que le responderá?

-No lo sé. Seguro que la habrá leído y que en espíritu llevará mis palabras al Sínodo. Dejar de lado a los homosexuales, a las lesbianas, a los bisexuales, a los transexuales, es inadmisible. Como lo es discriminar a las parejas de divorciados. No podemos cerrar los ojos a la realidad, Jesucristo nos mostró el camino del amor universal. Conteste o no, su Sínodo debería responder a personas como yo, a todos los que sufren por su posicionamiento, sean heterosexuales u homosexuales.

Un activista

El padre Charamsa es desde hace años un firme defensor de los derechos de gays, lesbianas y transexuales, así como de la inclusión de los homosexuales en la vida de la Iglesia. Muy activo en las redes sociales, es usuario de Twitter y escribe un blog en el que vierte sus opiniones personales acerca de la actualidad. Publicó el decálogo “Un nuevo manifiesto de liberación”, en el que exigía que la Iglesia pidiera perdón por “el abandono, el silencio, la persecución y los crímenes contra los homosexuales”, revisara “los textos bíblicos sobre la homosexualidad” y aboliera la prohibición de Benedicto XVI en 2005 que impide la ordenación de sacerdotes gays.

LAS MAS LEIDAS