Brasilia. El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, llegará hoy a Brasilia para analizar "los principales temas de la agenda bilateral" y, a la vez, atenuar el malestar creado en las relaciones entre Brasil y Estados Unidos por las denuncias de Snowden que revelan que Washington espiaba por internet a este país sudamericano, entre muchos otros.
Según la Cancillería brasileña, en su primera visita a Brasil desde que asumió el comando de la política exterior de EEUU en febrero, Kerry no tiene prevista una audiencia con la presidenta Dilma Rousseff, y se limitará a reunirse con el canciller Antonio Patriota para analizar "los principales temas de la agenda bilateral, regional y global".
El momento delicado en la relación entre los dos gigantes del continente americano fue generado por las denuncias del ex técnico de los servicios secretos estadounidenses, Edward Snowden, según las cuales la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense monitoreó en la última década llamadas telefónicas y correos electrónicos en territorio brasileño.
El incidente llevó Rousseff a exigir explicaciones y "cambios de práctica" por parte del gobierno norteamericano, y Patriota afirmó que las denuncias de espionaje formarán parte de las conversaciones que sostendrá con su par norteamericano.
"Es un tema que no puede dejar de figurar en la agenda bilateral Brasil-Estados Unidos en este momento", dijo en la semana pasada el ministro, quien aseveró sin embargo que el incidente no afectará la visita de Estado que realizará Rousseff a Washington el 23 de octubre.
Diplomáticos de los dos países consultados bajo condición de anonimato por el diario Folha de Sao Paulo coincidieron en que Kerry no llega a Brasilia "en un buen momento", y en que persisten dudas sobre la posibilidad de poner en marcha una "agenda positiva" durante la visita de Estado de Rousseff.
Según esas fuentes, a poco más de dos meses de la llegada de Rousseff a la capital estadounidense, todavía no están definidos los acuerdos que serán anunciados, y ni siquiera está listo el comunicado conjunto que firmará la mandataria brasileña con el presidente Barack Obama.
Como ejemplo, el periódico afirma que la eliminación de la exigencia de visados para turistas, que está en negociación entre los dos países, difícilmente se concretará, ya que Brasilia se resiste a aceptar las condiciones exigidas por Washington.
"Chile, que fue incluido en el programa de exención de visados, aceptó crear un sistema para informar sobre la pérdida de pasaportes y compartir bases de datos de seguridad con los norteamericanos, algo que difícilmente Brasil aceptaría hacer" después de las revelaciones sobre actos de espionaje, argumentaron las fuentes consultadas por Folha, según publicó ayer la agencia de noticias DPA.
En el campo comercial, las relaciones bilaterales tampoco atraviesan por su mejor momento, ya que Brasil sigue con preocupación los esfuerzos estadounidenses por firmar acuerdos comerciales con Europa y con países del Pacífico, lo que, a juicio de Brasilia, contribuye a debilitar la Organización Mundial del Comercio (OMC), que a partir de setiembre será comandada por el brasileño Roberto de Azevedo.
El diario apunta que, entre los diplomáticos estadounidenses, tampoco hay un buen ambiente frente a la visita de Estado de Rousseff, la primera de ese nivel que realizará un gobernante brasileño a Washington desde que Fernando Henrique Cardoso lo hizo en 1995, durante el gobierno de Bill Clinton.