Tres años después del derrumbe que sepultó por 69 días a 33 mineros al fondo de una mina en Atacama, en el norte de Chile, en una historia que impactó al mundo, la Fiscalía cerró el caso sin presentar una acusación.
Tres años después del derrumbe que sepultó por 69 días a 33 mineros al fondo de una mina en Atacama, en el norte de Chile, en una historia que impactó al mundo, la Fiscalía cerró el caso sin presentar una acusación.
"Se adoptó esa decisión de no perseverar, porque no había convicción para formular una acusación respecto de los hechos que ya se habían investigados", dijo el fiscal regional de Atacama, Héctor Mella, a periodistas el miércoles.
La investigación se abrió "de oficio" tras el derrumbe que el 5 de agosto de 2010 sepultó a más de 66 metros de profundidad a 33 mineros, uno de ellos de nacionalidad boliviana.
"Nosotros llamamos a nuestro abogado y nos dijo que estuviéramos tranquilos. Nosotros tenemos otra demanda por negligencia contra el Estado”, comentó el minero Luis Urzúa, que actúa como vocero de los 33 mineros, rescatados con éxito al cabo de 69 días de encierro.
La mina San José, explotada por más de un siglo, había sido clausura un año antes del derrumbe por el accidente de unos de sus trabajadores, pero volvió a operar autorizada por el Servicio Nacional de Geología y Minas (Sernageomín), que acusó falta de personal para realizar una mayor fiscalización.
La investigación tenía como principales inculpados a los dueños del yacimiento, los empresarios Marcelo Kemeny y Alejandro Bohn.
"La decisión de no perseverar (...) es una muestra clara de que efectivamente los dueños de la mina San José no había cometido ningún delito", dijo su abogada defensora, Catherine Lathrop, al diario La Tercera.
Fue "un lamentable accidente", agregó la jurista.