18 de marzo de 2016 - 00:00

Juez suspende asunción de Lula y Dilma denunció golpismo

El ex presidente fue designado jefe de Gabinete, pero la justicia bloqueó el nombramiento y el gobierno apeló. Hubo manifestaciones en contra en San Pablo y Brasilia.

Un juez brasileño suspendió ayer el nombramiento del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva como jefe de Gabinete, en otro turbulento capítulo de una crisis regada de escándalos que amenaza el mandato de Dilma Rousseff.

El mismo día y en una semana de gran turbulencia política en Brasil, legisladores brasileños crearon una comisión para analizar un juicio de destitución contra la presidenta, acusada por la oposición de haber aumentado gastos sin permiso del Congreso y de tapar agujeros del presupuesto usando bancos estatales en 2014, el año de su apretada reelección, y a inicios de 2015.

Apelación del gobierno

Por su parte, el gobierno brasileño apeló la decisión de un juez federal de bloquear el nombramiento del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva como jefe de gabinete de la presidenta Dilma Rousseff.

“No hubo desvío de poder ni un intento de obstruir a la justicia” en el nombramiento de Lula, indicó en un comunicado la Abogacía General de la Unión (AGU), que representa y defiende al Estado, contrariamente a lo que sostenía el juez que emitió el fallo preliminar.

Lula llegó a tomar posesión del cargo en una ceremonia con ambiente de mitin político en el que su sucesora denunció maniobras golpistas. Pero poco después, un magistrado de Brasilia aceptó una medida cautelar que dejó su entrada en funciones en suspenso, para evitar que el expresidente (2003-2010) obtenga fueros privilegiados por su condición de ministro.

La toma de funciones “puede implicar intervención, indebida y odiosa, en la actividad policial, del Ministerio Público y también en el ejercicio del Poder Judicial por parte del señor Luiz Inacio Lula da Silva”, argumentó en su texto, el juez federal.

De esa manera, Lula escaparía de la investigación llevada a cabo por el juez Sergio Moro que investiga el caso Petrobras y se convirtió en ícono de la lucha contra la corrupción en Brasil.

El gobierno recurrió la decisión, en otro día de deliberaciones y con manifestaciones contra el gobierno en San Pablo, Brasilia y otras ciudades.

“La gritería de los golpistas no me va a sacar del rumbo ni va a poner de rodillas a nuestro pueblo”, declaró la mandataria en el Palacio de Planalto, mientras en el exterior la policía se interponía entre partidarios y adversarios del gobierno. “¡No habrá golpe! ¡No habrá golpe!”, coreaban los asistentes al acto dentro y fuera del edificio.

Lula, investigado en una causa por supuesto ocultamiento de bienes en el megafraude de la estatal Petrobras, dejó el salón sin hacer declaraciones, en medio de una marea de custodios, asistentes, políticos y periodistas.

La entrada de Lula al gobierno es vista por analistas como una última tentativa de Rousseff para evitar la caída del gobierno vía impeachment, una herramienta que muchos legisladores opositores ven como la salida institucional más rápida de la crisis.

Una severa recesión económica sin salida visible y las revelaciones de la estafa que asoció empresarios y políticos que le costó más de 2.000 millones de dólares a Petrobras fueron minando a la coalición de gobierno que lidera el PT.

Recomponer la diezmada alianza de partidos que apoyan a Rousseff será uno de los principales objetivos de Lula para frenar el intento de destitución.

“Cuento con su experiencia de expresidente, con su identificación con el pueblo de este país, con su incomparable capacidad (...) de entender a ese pueblo y de ser entendido y amado por él”, dijo Rousseff, que ocupó cargos ministeriales, incluyendo el de jefa de gabinete, durante los dos mandatos de Lula.

Pero el impacto esperado ya había sido eclipsado en la víspera por la divulgación de una llamada telefónica en la que Rousseff le anunciaba al expresidente que se aprestaba a enviarle el decreto de su nombramiento para que pueda “usarlo en caso de necesidad”.

La revelación de la conversación entre Rousseff y Lula movilizó a miles de personas durante la noche en varias ciudades para exigir la renuncia de la presidenta, reclamo que también hicieron legisladores dentro del propio Congreso.

Las tensiones entre la justicia y el poder ejecutivo se agudizaron cuando Rousseff pasó a la ofensiva y denunció la filtración de la conversación telefónica por el juez Moro.

“No hay justicia cuando las garantías constitucionales de la propia Presidencia de la República son violadas”, proclamó ayer una combativa Rousseff, levantando el entusiasmo de la sala durante el acto en el que Lula permaneció en silencio.

Magistrado que frenó nombramiento participó de las protestas

El juez Itagiba Catta Preta Neto de la Corte Federal 4 del Distrito Federal, quien ordenó la anulación de la asunción del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva como ministro de la Casa Civil, al presentar una medida cautelar retiró ayer por la tarde de su página de Facebook las fotos en las que aparecía acompañando el domingo la marcha a favor del juicio político a Dilma Rousseff y en contra del líder del Partido de los Trabajadores (PT).

Según la prensa local, entre las páginas que seguía Catta Preto Neto figuraban el Movimento Brasil Livre, uno de los más activos grupos pro-impeachment.

Catta Preta tenía 1.025 amigos en su cuenta, en su perfil se decía flamenguista y fue un difusor activo de noticias sobre las protestas contra la corrupción en las redes sociales. “Ayude a derrumbar a Dilma y vuelva a viajar para Miami y Orlando. Si ella cae el dólar cae también”, dice un posteo en Facebook fechado el día 7 de marzo a las 20.01 horas. Agencia Télam

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