Problemas climáticos que afectaron la producción, bruscas fluctuaciones de precios e incesante aumento de costos de los insumos, mantienen en la “cuerda floja” al sector productor de flores frescas en la provincia.
Problemas climáticos que afectaron la producción, bruscas fluctuaciones de precios e incesante aumento de costos de los insumos, mantienen en la “cuerda floja” al sector productor de flores frescas en la provincia.
Al hacer un balance de la actividad sobre el final del año, Juan Antonio Spitalieri, presidente del Mercado Cooperativo de Floricultores de Mendoza, llama la atención, una vez más, la pasividad de las autoridades ante prácticas de competencia desleal que enrarecen el negocio, pero al mismo tiempo destaca el apoyo a las acciones de promoción que han encarado para incentivar la demanda.
-Casi sobre el final del año, ¿qué balance arroja la actividad?
-No terminamos de acomodarnos y el panorama se hace más difícil. Los precios, como ocurre con todos los productos agrícolas, no alcanzan para hacer frente a los costos de producción, que han seguido aumentando. Los insumos aumentan en dólares, y no estamos hablando del tipo de cambio oficial, hay un “dólar intermedio” que toman como referencia, de entre $ 13 y $ 14. Es otro año complicado en el sector de las flores frescas.
-¿No lograron hacer una diferencia con las ventas por el Día de la Madre?
-Para esa fecha pudimos vender con buenos precios, pero fue muy escasa la oferta que tuvimos. En las semanas anteriores tuvimos mucho frío y se demoró el ciclo productivo. Este problema lo tuvieron también los productores de Buenos Aires.
Para ellos el clima mejoró el jueves previo al domingo 18 de octubre, y empezaron a tener flores en cantidad recién el sábado, pero la gente de Mendoza que trae flores de allá ya había hecho sus compras, porque necesitaba tenerlas en sus puestos de venta entre viernes y sábado.
-¿Entonces el mercado local se abasteció para esa fecha casi exclusivamente con la producción mendocina?
-Prácticamente. Todos tuvimos algo para vender, pero no en la cantidad necesaria para atender la demanda. Todos iniciamos cada ciclo pensando en tener flores en los días de mayor demanda, pero este año, desde que empezó la primavera, el clima nos juega una mala pasada con días nublados, fríos y lluvia.
-¿Cómo se reflejó, en los precios, esa menor oferta?
-Para poner un ejemplo: un clavel, que nosotros pensábamos vender a 3 pesos, del productor a los puestos de venta al público, terminamos vendiéndolo a 4 pesos y hasta 4,50. Yo hubiese preferido haber tenido cantidad y haber vendido a 3 pesos, porque esa diferencia en el precio no alcanzó para compensar la falta de producción.
-¿Qué pasó con los precios, desde entonces?
-Pasó ese día y los precios se derrumbaron. Ya el día 20 o 21 de octubre, el clavel, en Buenos Aires, no llegaba a valer 1 peso, porque había salido toda la producción de golpe y no había quién comprara. Acá pasó lo mismo. Yo estoy cortando los claveles y tirándolos.
Debo llevar tirados más o menos 15 mil claveles, porque no tengo precio para venderlos. Me sale más caro empaquetarlos, llevarlos a la cámara y al mercado, que los 60 ó 70 centavos que hoy está dispuesto a pagar un puestero, 80 centavos con suerte.
-¿Qué chances les quedan para recuperarse, antes que termine el año?
-Tenemos que ver qué pasa el Día de la Virgen (8 de diciembre), esto coincide con que hay muchos chicos que “toman la Comunión”, también están las fiestas de fin de ciclo en las escuelas, y después la Navidad. Pero para entonces lo que hay para ofrecer es muy poco. Cualquiera que tenga un jardín con flores en su casa puede verlo.
Hay demanda, pero no hay gran cantidad de producción. Las flores de primavera salieron todas de golpe, y hacia fines de noviembre se termina todo. El precio mejora, pero prácticamente no hay producción.
Por ejemplo las ventas para el 2 de noviembre, el Día de los Fieles Difuntos, los puesteros vendieron un poco más que un día domingo. Porque la gente ya no va masivamente a los cementerios a llevar flores, como hacía antes. Las nuevas generaciones tienen una mentalidad distinta.
-¿Hay que esperar hasta el año próximo?
-La nueva producción va a empezar a salir alrededor del 20 de enero, pero hay un par de meses complicados, entre enero y febrero, cuando la mayoría de la gente se va de vacaciones y el consumo cae porque el turista no compra flores. Recién hacia marzo-abril, cuando empiezan a salir las flores de otoño-invierno, se estabiliza un poco la oferta y la demanda, y los precios también.
Un clavel, lo tomo como referencia porque soy productor de claveles, debería valer, durante todo el año, entre 2,50 y 3 pesos. Siempre hablamos del precio que recibe el productor. Por supuesto que no nos sirven los 60 centavos de hoy, por más cantidad que tuviéramos, ni los 4 o 4,50 pesos que llegó a valer cuando no había, porque al ser tan poca la producción no se cubren los gastos de producción.
-¿Les resulta difícil sostener la actividad?
-A todos los productores que estamos inscriptos, y cumplimos con la legislación vigente se nos está poniendo muy difícil por los impuestos y el costo de los insumos.
Tratan de incentivar el consumo más allá de las fechas especiales
El presidente del Mercado Cooperativo de Floricultores de Mendoza, Juan Antonio Spitalieri, reveló que, para la venta de flores frescas, la fecha más fuerte es el Día del Padre. “Hay una cierta cantidad de flores y no hay más. Aunque haya buen tiempo, estamos en pleno invierno, siempre hace frío, y por lo tanto la producción es relativamente acotada”, dijo.
Además, la fecha de esa celebración “coincide, más o menos, en varios países, por lo que los grandes centros de producción, como Colombia, Ecuador, mandan a distintos lugares, y el volumen que nos llega a nosotros, comparado con otros momentos del año, es mínimo”.
Entonces, “entre que llega muy poco de afuera, y lo que se produce en la Argentina en esa época no está muy por encima de lo que se consume, se da un cierto equilibrio entre la oferta y la demanda, y por eso los precios se mantienen más o menos firmes”.
Explicó que “en Buenos Aires le sigue en importancia el Día de la Primavera, o el del Estudiante, porque en los negocios acostumbran a regalar flores. En cambio, en Mendoza se regala más para el Día de la Madre”.
Por otra parte, Spitalieri lamentó que, en lugares de trabajo -como oficinas- o en hoteles y restaurantes, no termina de instalarse el hábito de ornamentar con flores frescas. “Eso es lo que queremos cambiar”, enfatizó, y destacó las actividades promoción que han iniciado.
En ese sentido, recordó que “tuvimos una actividad con muy buen impacto, en setiembre, con la primera Feria de Flores, que se hizo en la Alameda, en la ciudad de Mendoza; y ahora, a fines de noviembre, vamos a tener una exposición en la Nave Cultural. Esto lo estamos organizando desde la Mesa de Floricultura, donde participamos los productores a través del Mercado Cooperativo de Floricultores de Mendoza, Mendoflor, Maipuflor, viveros que producen plantas, con mucho apoyo de INTA y de la Municipalidad de la Capital.