José Ramón Fernández es director de Brofequise, empresa que comercializa maquinaria agrícola en el país. Durante la entrevista, el empresario se mostró muy preocupado por la falta de mecanización en los cultivos mendocinos. Aseguró que la falta de financiación y los bajos precios pagados al productor, influyen negativamente en la comercialización de fierros en la provincia.
-¿Qué análisis hace de la venta de maquinaria agrícola en Mendoza?
-Se trata de un gran mercado potencial pero a la hora de la verdad el mercado es muy pequeño por falta de decisión, financiación y visión de las necesidades del agro. Mendoza debe apuntar a cultivos mecanizados en casi su totalidad, de lo contrario no se podrán llevar a cabo muchas tareas agrícolas que necesitan mano de obra y por lo tanto no seremos competitivos para exportar. La falta de mano de obra hace que muchos cultivos ya no se puedan hacer.
-Con la crisis, ¿las ventas se han retraído en el ámbito vitivinícola?
-Sí. Hoy sólo el mercado de las máquinas de cosechar uvas está activo, el precio del vino y los kilos por hectárea que se cosechan hacen una espiral descendente en el bolsillo del productor. Debe haber un cambio rápidamente para que el productor saque más kilos por hectárea. Eso se logra haciendo riegos eficientes, fertilizando de forma correcta, haciendo los calendarios de curaciones en tiempo y forma y tomando la vitivinicultura como una actividad rentable, que lo es pero bien manejada.
El precio lo pone el mercado pero yo echo en falta más cooperativas de primer y segundo grado y apoyo del gobierno en este terreno. Hoy el productor chico mendocino está muy desprotegido y está financiando a las grandes bodegas que le compran las uvas casi por hacerle un favor; esto debe cambiar de forma urgente. No podemos perder la masa de pequeños productores y ayudarlos de forma sincera en sus explotaciones; me refiero a ayudas contra producción, no ayudar por lástima, eso no lleva a ninguna parte.
-La empresa importaba la maquinaria que comercializaba aquí. ¿Qué les sucedió?
-Fue tan complicado que desde 2013 hemos desistido de importar, perdimos mucho intentando pagar intermediarios y viajando a Buenos Aires a reuniones para no tener nada en concreto. El gobierno buscaba frenar importaciones, con nosotros lo ha logrado; nunca creí que David pudiera con Goliat.
-Tanto el cultivo de la vid como del olivo están mundialmente mecanizados. ¿Cuál es la razón para que ese proceso no se dé en nuestra región?
-Yo vengo de España, donde el 80% del olivar de aceite de oliva y de aceituna para mesa esta mecanizado, en Argentina se quiere competir con este mercado o entrar en el mismo con cosecha manual; es imposible. Nosotros hemos estado 4 años intentando mecanizar el olivo y no nos fue muy bien.
Creo que hay muchas razones por las que el productor no se mecaniza, la primera es el miedo al cambio, todos piden una máquina adaptada a su finca cuando lo mas fácil es lo contrario, y pocos son los que quieren hacerlo. Esto conlleva costos y nadie está hoy con dinero suficiente para hacerlo, pero si no lo hacen hoy será más difícil de aquí en adelante.
También hay una desconfianza total a lo que comentamos los vendedores; estoy seguro que mucha gente que hace aceituna verde de mesa está ahora mismo diciendo que es imposible mecanizarla porque se golpea y no sirve. Todo esto hace que sea un proceso duro de cambiar aquí.
Todo proceso de mecanización conlleva grandes cambios en la forma de trabajar y muy poca gente quiere afrontar estos cambios, por eso es más sencillo muchas veces pedir un cambio de moneda o que se pague más por un kilo de aceitunas y así somos rentables en nuestra finca, pero el mercado nos enseña que hay que hacerlo tranquera hacia adentro.
Hoy en día en agricultura hay que producir muchos kilos por hectárea a un costo muy bajo para poder competir, y si no podemos lograr eso será mejor dedicarnos a otra cosa. El aceite de oliva en Argentina es un producto de súper lujo cuando no debería de serlo.
-¿Qué lugar ocupa la falta de financiamiento en este contexto?
-Un lugar muy importante, pero es más importante el querer ser competitivo y que el productor quiera asumir los cambios que ello conlleva: poda, riego, fertilizaciones, curas, mecanización, producción y fraccionado. No es sólo financiar la compra de la maquinaria, sino ver el cultivo en su integralidad desde la plantación del árbol a llevar a botella de aceite con la marca al mercado; es ver todo el proceso completo.
Aquí influye la figura del productor que vende su producción a una empresa grande y se la paga y a esperar otra campaña. El año que la aceituna no vale este productor se queja pero tampoco arriesga en la línea de venta del aceite. Lo mismo ocurre con la uva y el vino.
-En algún momento su empresa ofrecía una oportunidad de, al igual que en las zonas cerealeras, pagar parte de su maquinaria con producción, ¿eso prosperó?
-Se llamó plan canje. La verdad es que tuvimos muchas consultas por el tema y sinceramente no se hizo ninguna operación, pero si hoy preguntamos a esos interesados creo que más de uno se arrepiente de no haber hecho la operación. Es curioso cómo el productor prefiere cobrar un poco más de precio en su producto con pago en valores a plazo que vender más barato por un pago de contado.
Eso en el mercado del vino últimamente hay que tenerlo en cuenta: una uva cosechada en marzo y que la paguen en julio con valores a 4 y 5 meses en una situación de inflación del 30% hay que valorarlo mucho. Hoy nosotros podemos llegar a hacerlo con productos que nos interesen mucho, nunca decimos no a nada y ese es el éxito de nuestras ventas, siempre le damos la vuelta a todo negocio para lograr satisfacer al cliente y que el negocio cierre para ambas partes.
-Muchos argumentan la falta de mecanización poniendo como excusa la baja en la calidad del fruto cosechado. ¿Eso es verdad?
-Es la típica respuesta del miedo a lo desconocido. ¿Usted cree que países de Europa o Estados Unidos, que están mecanizados, tienen productos agrícolas de mala calidad? Hoy nadie tiene en cuenta que una máquina de cosechar cereal pierde más del 12% de la producción por el proceso de la cosecha mecánica pero, ¿te imaginás cosechar 30 millones de hectáreas de cereales a mano como hace 50 años? ¿Se imaginan los millones de vacas ordeñadas a mano? La idea del bodeguero es que las uvas lleguen intactas a la bodega por la calidad del vino; hoy sin las máquinas de cosechar uva en Mendoza sería imposible levantar la cosecha en su totalidad.
-¿Qué perspectivas de ventas tienen para el resto del año?
-Nosotros con la venta de los tractores venimos bien para un primer año y creo que el segundo semestre será bueno teniendo en cuenta la situación del agro. La necesidad de tractores nuevos y de potencia es importante, hay un parque muy envejecido de tractores y nosotros le damos forma a todas las operaciones que se nos ponen por delante.
Es un año muy difícil y creo que todos están esperando un cambio en este segundo semestre, pero yo espero que los cambios los hagamos cada uno desde nuestra empresa para ser más eficientes en lo que producimos, sobre todo el Gobierno tiene que poner más fichas y ayudas al sector primario, que es el que alimenta al resto de los sectores. El sector primario mueve alimento, mano de obra, transportes, sectores secundarios y terciarios, y Argentina con las condiciones que tiene no puede dejar de producir.