18 de septiembre de 2017 - 00:00

Israel: ultraortodoxos no quieren hacer el servicio militar

El Supremo anuló exención y exigió al Parlamento que en un año redacte una nueva ley que garantice la igualdad de derechos.

La comunidad ultraortodoxa israelí vuelve a estar en el punto de mira en Israel. El Tribunal Supremo del país ha hecho pública una sentencia por la que anula la ley que regula su exención del servicio militar obligatorio y concede a la Knesset (Parlamento) un año para establecer un nuevo marco legislativo que persiga la igualdad de sus ciudadanos.

Según la más alta instancia judicial israelí, la ley ya derogada suponía un agravio comparativo que beneficiaba a los jóvenes religiosos que se inscriben en una yeshiva (escuela talmúdica) frente a los que optan por alistarse.

La sentencia publicada no dejó lugar a dudas. El resultado de la votación del Tribunal -ampliado a nueve miembros dada la importancia del dictamen- fue de ocho contra uno. La presidenta saliente del Supremo, Miriam Naor, reconoció públicamente que la ley no se ajustaba a los principios del ordenamiento jurídico israelí y quedará anulada en espacio de un año.

Mientras que la organización peticionaria -el Movimiento por un Gobierno de Calidad- se congratulaba de la decisión judicial que llevaban persiguiendo desde finales de los años noventa, los partidos ultraortodoxos pusieron el grito en el cielo. “Una vez más ha quedado claro que el Tribunal Supremo está totalmente desconectado de la realidad y de las tradiciones judías”, criticó el ministro del Interior, Arye Deri. El también líder del partido sefardí Shas reivindicó el malestar que la sentencia ha provocado entre la comunidad ultraortodoxa.

En cambio, los partidos de la oposición celebraron lo ocurrido. La diputada de la Unión Sionista, Tzipi Livni, replicó a los legisladores ultraortodoxos que se trata de “una cuestión de igualdad de derechos, de que todos hagan el servicio militar obligatorio, o bien la correspondiente prestación social sustitutoria”.

Livni, que fue ministra de Asuntos Exteriores del gobierno y candidata a primera ministra en 2009, aseguró que “pueden mantener su mundo de las yeshivas, pero sin proporcionar exenciones a todos sus jóvenes”.

El sector ultraortodoxo supera ya el 15% de la población de Israel y según las proyecciones demográficas podría llegar al 20% en el 2030, debido a que son el colectivo con la mayor tasa de natalidad del país.

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