24 de enero de 2013 - 01:25

Israel: Netanyahu promete gobernar con una coalición

El primer ministro enfrenta presiones internas de la derecha y externas de varios países que le piden acelerar el proceso de paz con Palestina.

El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, presionado por el auge centrista en las elecciones legislativas, prometió buscar una amplia coalición de gobierno centrada en asuntos económicos y sociales, pero deberá enfrentar también una mayor presión externa para reactivar el proceso de paz con los palestinos.

Esa presión se hizo sentir de inmediato, con el llamamiento de dirigentes palestinos a desbloquear las tratativas de paz mediante un reconocimiento formal de Palestina por el próximo gobierno israelí.

Netanyahu, del derechista Likud, admitió que los israelíes enviaron un “mensaje claro” en los comicios, que consagraron como segunda fuerza política a un nuevo partido centrista, Yesh Atid (Hay Futuro).

“Los israelíes quieren que forme un gobierno que impulse tres grandes cambios de política interna: una mayor igualdad (de la obligación de cumplir con el servicio militar), un mayor acceso a la vivienda y cambios en el sistema de gobierno”, dijo Netanyahu en una declaración radial.

La coalición del Likud con Ysrael Beitenu (del ultra nacionalista exministro de Relaciones Exteriores Avigdor Lieberman) obtuvo 31 escaños -11 menos que en la Legislatura saliente- de los 120 con que cuenta la Kneset (parlamento unicameral).

Yesh Atid, fundado hace menos de un año por el experiodista Yair Lapid, consiguió 19 escaños, seguido por los laboristas (centro-izquierda), con 17.

Los sondeos predecían un retroceso del Likud, pero preveían que esto sería en provecho de Hogar Judío, del dirigente del ultranacionalismo religioso Naftali Bennet. Pero esa nueva formación, con fuerte influencia entre los colonos de los territorios ocupados, quedó finalmente relegada al cuarto lugar, con 11 escaños.

De hecho, la Kneset quedó partida en dos: 60 diputados pertenecen al arco de la derecha y 60 al de partidos de centro y de izquierda.

Esa configuración contraría los planes de Netanyahu, que esperaba contar con una mayoría sólida para tener margen de maniobra ante cuestiones esenciales como el programa nuclear iraní y el proceso de paz con los palestinos. El jefe de gobierno registró el golpe y dijo que se empeñaría en formar una coalición de gobierno “tan amplia como sea posible”.

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