El guía supremo iraní, Alí Jamenei, advirtió ayer que no hay ninguna garantía de alcanzar un pacto final con las grandes potencias sobre el programa nuclear de su país, rebajando así el optimismo que suscitó el acuerdo marco firmado la semana pasada.
El ayatolá Jamenei, que tiene la última palabra sobre las cuestiones estratégicas, se pronunció por primera vez sobre el tema después de que los negociadores iraníes y el grupo 5+1 (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia, Alemania y China) firmaran un acuerdo marco el pasado 2 de abril en la ciudad suiza de Lausana.
Tras el compromiso político, Irán y el grupo 5+1 fijaron la fecha del 30 de junio para cerrar los detalles técnicos y jurídicos del pacto que zanjaría 12 años de crisis diplomática internacional.
El anuncio de un primer acuerdo había provocado escenas de alborozo en Teherán, donde la población espera un rápido levantamiento de las sanciones económicas que asfixian al país.
El texto de Lausana “no garantiza el acuerdo, ni su contenido, ni siquiera que las negociaciones lleguen al final”, declaró Jamenei. “Todo está en los detalles. Puede ser que la otra parte, que es desleal, quiera limitar a nuestro país en los detalles”, subrayó, tras repetir que su país no intenta fabricar la bomba atómica, a pesar de las sospechas de Occidente e Israel.
A raíz de una semana de conversaciones intensivas, Irán y las grandes potencias habían anunciado un “paso decisivo” para cerrar un acuerdo definitivo. Pero varias cuestiones, como el calendario para levantar las sanciones, aún no se resolvieron.
Según una versión del acuerdo marco difundida por Estados Unidos, Irán reducirá su número de centrifugadoras en dos tercios: de 19.000 (10.200 de ellas en funcionamiento) a 6.104 unidades, y no enriquecerá uranio durante al menos 15 años en sus instalaciones subterráneas de Fordo.
Respecto a las sanciones, Irán quiere que se cancelen tan pronto como se firme el acuerdo global.
“No firmaremos ningún acuerdo si las sanciones económicas no se anulan por completo el día de su aplicación”, afirmó ayer el presidente Hasan Rohani, en un discurso con ocasión del día nacional de la tecnología nuclear.
Pero los occidentales piden un levantamiento progresivo, a medida que el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) compruebe que Teherán cumple con su compromisos.
Mientras que altos responsables iraníes celebraron el resultado de las largas negociaciones en Suiza, el guía supremo aseguró que no tenía por qué “tomar posición” a estas alturas.
“Los responsables (iraníes) dicen que no hay nada apremiante. No estoy ni a favor, ni en contra”, dijo Jamenei, que reafirmó su apoyo a su “equipo de negociadores”, que recibieron críticas de los sectores más conservadores en Teherán, por haber hecho demasiadas concesiones.
Jamenei aseguró que el acuerdo debería preservar “los intereses y la grandeza de la nación”, subrayando la necesidad de disponer de una industria nuclear para el desarrollo económico de su país.
“La industria nuclear es necesaria para la energía, para transformar el agua de mar en agua potable, para el ámbito de los medicamentos, de la agricultura y de otros sectores”, declaró. De momento, sólo se difundió una versión estadounidense de los detalles del acuerdo de Lausana.
Pero el ayatolá, que siempre tuvo recelos hacia Washington con el que Teherán no mantiene relaciones diplomáticas, se apresuró a negar la “realidad” de esa versión.
EEUU sacará las medidas en etapas, si firman
Estados Unidos dijo el jueves que un levantamiento de las sanciones impuestas contra Irán por su polémico programa nuclear se realizará “por etapas”, una vez que se haya alcanzado un acuerdo definitivo entre Teherán y las grandes potencias.
“Las sanciones serán suspendidas de manera progresiva y bajo la condición de verificación de que Irán cumple sus compromisos, conforme a un plan de acción completo y definitivo” que debe ser firmado antes del 30 de junio, dijo el portavoz del departamento de Estado, Jeffrey Rathke.
El portavoz insistió en que el acuerdo marco alcanzado el 2 de abril en Lausana prevé un levantamiento gradual de las sanciones internacionales y férreos controles a las instalaciones y actividades nucleares de Irán.
Tras el compromiso político, las partes fijaron la fecha límite del 30 de junio para un acuerdo final. Sin embargo, Rathke aclaró que “el proceso de suspensión de sanciones o el alivio comenzará recién después de que Irán haya completado sus principales pasos nucleares y el tiempo de ruptura sea aumentado a por lo menos un año”, dijo, refiriéndose al tiempo estimado que necesitaría Irán para desplegar un arma nuclear .
“Así que eso es consistente con lo que dijimos en la última semana más o menos, y con lo que fue acordado por todas las partes en Lausana”, acotó.