Un atacante suicida perpetró ayer un atentado explosivo cerca de una mezquita chií en el norte de Bagdad, cuando los creyentes se retiraban al término de las oraciones, con resultado de al menos 35 muertos, en el episodio de violencia mortal más reciente que sacude el país.
Los estallidos se inscriben en meses de intensificación de la violencia sectaria en Irak, lo cual ha atizado temores de que el país sea de nuevo escenario de un derramamiento de sangre generalizado como en los años que siguieron a la invasión encabezada por EEUU en 2003.
Los últimos meses han sido los más mortales desde 2008, cuando Irak se recuperaba de caer en una guerra civil sectaria.