De aquella heladera que duraba toda la vida a los celulares que necesitan ser renovados prácticamente todos los años.
De aquella heladera que duraba toda la vida a los celulares que necesitan ser renovados prácticamente todos los años.
La tecnología avanza sin dar respiro e incrementa la necesidad de reponer con mayor frecuencia aquellos artículos que facilitan la vida cotidiana.
El problema es que mientras se adquieren objetos nuevos, los viejos, rotos y desgastados se van acumulando en un rincón y pasan a engrosar la gran cantidad de residuos eléctricos y electrónicos, también conocidos como RAEEs, que desechamos.
Según aseguran desde Reciclarg, empresa que se dedica al reciclado de estos productos, los mendocinos generan en promedio 4 kilos de basura electrónica por año.
Ésta, la única empresa certificada en la provincia para realizar su tratamiento y disposición final, recolecta aproximadamente el 1% de lo que se genera en la provincia.
El resto va a parar a la calle, vertederos o queda ocupando espacios innecesarios. A Reciclarg lo que más llega son elementos de computación, como impresoras, monitores y CPU. Tienen distintas formas de recolección entre las que incluyen puntos limpios en algunas instituciones de Mendoza y contacto con los municipios.
“Nos llegan principalmente CPU, impresoras y monitores. También teléfonos fijos, celulares y televisores”, enumeró Farid Nallim, gerente general de la firma. Comentó que en toda casa siempre queda alguna computadora vieja.
“También traen notebooks, pero en menor medida”, sumó. Por otro lado, detalló que en los puntos limpios reciben elementos más pequeños como tablets, diskettes y discos rígidos.
El año pasado recolectaron alrededor de 90.000 kilos de RAEEs y desde que empezaron, llevan 220.000 kilos. “Es material que no va a parar a los vertederos”, remarcó el emprendedor mendocino.
Nallim explicó que el gran problema de depositar estos materiales en sitios no adecuados es que contaminan, ya que pueden generar desprendimientos de metales pesados que van a parar a la tierra o al agua.
Por otro lado, impide que se recuperen materiales valiosos. “El ser humano es el único en el planeta que primero explota una mina para sacar ciertos elementos y después los vuelve a enterrar”, subrayó. A través del trabajo que realizan en Reciclarg pueden recuperar metales como oro, plata, cobalto, entre otros.
Campañas periódicas
Para evitar que vayan a parar a la calle o queden juntando tierra en la casa de los vecinos, en la Municipalidad de Capital realizan campañas periódicas de recolección de RAEEs.
Cada 60 días, aproximadamente, establecen lugares puntuales en donde se reciben. “Como el residuo es voluminoso tenemos sistemáticamente calendarizados lugares móviles donde personal de la municipalidad está dos o tres días recolectando”, explicó Mario Isgró, secretario de Planificación, Infraestructura y Ambiente, a la vez que precisó que si una persona cuenta con un volumen considerable de este material, ellos se acercan hasta el lugar para retirarlo cobrando un canon mínimo.
Lo que más reciben a través de ambas modalidades son, otra vez, dispositivos de computación: “Nos llegan sobre todo impresoras y monitores, así como todo lo que tiene que ver con la informática”, precisó el funcionario, quien contó que además reciben electrodomésticos como televisores y teléfonos viejos.
“Celulares muy pocos, generalmente se los van dando a los niños de las familias”, deslizó.
En tres campañas realizadas entre 2016 y 2017 han logrado recolectar 5.230 kilos de RAAEs. El próximo domingo en el Parque Central realizarán la próxima campaña (ver aparte).
En Luján también los recolectan para darles una correcta disposición final. “Se acopian los residuos electrónicos que genera el municipio y también hacemos campañas anuales para recolectarlos”, explicó Pía Santarelli, directora de Gestión Ambiental de la comuna.
Comentó que suelen elegir la plaza departamental como punto de reunión y que la próxima será en noviembre. “La proyección es ir ampliando el número de campañas y tener puntos de recepción fijos”, adelantó.
Con respecto a lo que más reciben, coincidió con los anteriores: “Todo lo que tiene que ver con computación, desde monitores, CPU e impresoras.
También traen muchos televisores más viejos”, precisó Santarelli, a la vez que comentó que por campaña suelen recolectar entre 7 y 10 toneladas.
La funcionaria de Luján resaltó la necesidad de que las personas dispongan este tipo de dispositivos en un lugar adecuado: “Por un lado no contaminás y por el otro, reducís la cantidad de recursos que se utilizan para crear nuevos elementos”, dijo.