Difícil es resumir la personalidad musical de Gustavo Santaolalla. Es muchos en uno.
Difícil es resumir la personalidad musical de Gustavo Santaolalla. Es muchos en uno.
Sus inicios con el rock, su tesón por cantar nuestra identidad y la mixtura del sonido, su visión como productor musical y el peso de un compositor que conquistó la industria del cine y la música con melodías que llegaron a la cima, es parte de su extensa carrera, que inició profesionalmente con el grupo Arco Iris y con ello se convirtió en pionero del rock nacional.
Y como bien lo aclaró en uno de sus diálogos con el público mendocino, ayer por la noche en el auditorio Ángel Bustelo, este año se cumplen 50 años de aquel inicio histórico del género en nuestro país y fue un motivo más, para emprender la gira Desandando el camino.
Este tour lo trajo a nuestra provincia y con él brindó un concierto exquisito y difícil de olvidar.

Una hora más tarde de lo previsto, Gustavo Santaolalla pisó el escenario del auditorio acompañado de su quinteto de lujo. Bajo una luz tenue, se sentó en el centro del escenario rodeado de un puñado de guitarras, sus músicos y una docena de instrumentos que serían gestores de los climas de la noche.
Este viaje por su trayectoria comenzó con Abre tu mente y Quién es la chica, dos canciones pertenecientes a su primera etapa en Arco Iris que volvió a reeditar con su actual formación en el reciente disco Racconto.
"Muchas gracias. Estar en Mendoza es como volver a casa. Esto es Desandando el camino", dijo Santaolalla a las más de mil almas que lo escuchaban en el auditorio.
En ese recorrido por el pasado, le siguió Ni una flor, Camino, Zamba, Detrás, Canción de cuna para un niño astronauta y El río de las penas. “Esta canción se la mostré a los 20 años a Mercedes Sosa y nunca la grabé con Arco Iris.
A ella le encantó este tema y muchas veces lo cantamos juntos”, apuntó antes de interpretarla.
Luego de un pequeño receso, vendría la segunda parte del show, que como el mismo Santaolalla anticipó, sería una versión mejorada de la primera etapa y lo fue.
De vuelta en el escenario, el sexteto regresó con un puñado de canciones que subieron la adrenalina del público y mostró ese pulso rockero que lo caracteriza.
A solas, Paraíso sideral y De Ushuaia a la Quiaca (canción que luego se popularizaría en la película Diarios de motocicleta), fueron parte del compilado.
Expectativa, calma, alegría, adrenalina y ganas de cantar temas que sabemos todos como Mañana campestre y Ando rodando, fueron las sensaciones y el clima que percibió del público y que Santaolalla y compañía, supieron transmitir, logrando esa conexión tan sagrada y única, entre la música y la gente.
Su repertorio camaleónico tiene como consecuencia estar acompañado de un quinteto de multiinstrumentistas envidiable.
El violinista y guitarrista Javier Casalla (también integrante de Bajofondo), Barbarita Palacios (voz, uke bajo, guitarra acústica, guitalele, campanas tubulares, glockenspiel, tambura y percusión), Nicolás Rainone (contrabajo, chelo, bajo eléctrico y voz), Andrés Beeuwsaert (vibráfono, Hammond piano, clavecín y voz) y Pablo González (batería, bombo leguero, timbales y voz), son artífices de este camino de alto vuelo, preciso y sin fisura.
Pasadas las doce y media de la noche llegó el cierre y Santaolalla sorprendió al interpretar una copla con caja cayera en mano, para luego culminar un concierto a toda fiesta con una versión instrumental de Pa'bailar, de Bajofondo.
El público se apostó cerca del escenario, para registrar ese final que dibujó cientos de sonrisas y la satisfacción de haber asistido a un concierto de primer nivel, para disfrutar de cada canción, de ese viaje al pasado y y vuelta a este presente luminoso, de uno de los mejores músicos de la Argentina.
El tiempo ecualizó todo y le dio la razón: unir el rock, el folclore y nuestra identidad musical, no era descabellado, sino incomprendido en otra época. Sólo era cuestión de tiempo.
Ficha
Gustavo Santaolalla
Gira "Desandando el camino"
Día y hora: lunes 23 de octubre, a las 21.30.
Lugar: auditorio Ángel Bustelo.
Público: mil personas.
Calificación: excelente.